Recuerdos de un Discipulo

Sesion 18
Más vale pájaro en mano que árbol que te sopapee

El pobre Grimik había quedado paralizado por las negras artes, así lo encontró Dhuck que, cuando al verlo en ese estado, solo atino a darle una bofeteada para despejar sus confusos pensamientos y le hizo tragar de prepo una poción para recuperar su vitalidad.
Con la amenaza en puerta Borok comenzó a sopesar las rutas de escape, arrojando al acido el cuerpo de uno de los guerreros, solo para comprobar que, si aun tenían necesidad de salir corriendo, ese camino no era el más aceptable.
Balarian miraba con detenimiento las grandes puertas de color ébano y plata, y para su interior rezaba a Eironeus para que le concediera la calidad de ver más allá y entender los males que les esperaban.
Con más calma Balarian se acerco hacia la puerta del extremo derecho y la abrió, encontró allí cuerpos desechos y restos semi disueltos por el verde acido del lago que bloqueaba el pasillo. Detrás de el Grimik se acerco y pudo ver que allí se encontraban amigos y otros enanos que habían compartido su penoso viaje, con pena en el corazón pero con la necesidad de saber que más había detrás de la montonera de cuerpos, camino por encima de los restos y verifico que a pocos metros detrás, la montana se encontraba derrumbada nuevamente.
Salieron entonces y se dirigieron a la puerta de la extrema izquierda, desde donde, detrás de la puerta, pudieron escuchar sonidos de cadenas y gemidos ahogados.
Con delicadeza Shauden abrió la puerta y vio detrás de ella tres bultos que luego, a la luz de las antorchas, pudo identificar como dos humanos y un ser pequeño de barba chamuscada, un enano gris, demacrado y harapiento.
Con gentileza Borok y Balarian les alcanzaron sus cantimploras con agua pero al ver Shauden que el enano se acercaba peligrosamente hacia una campana intento tomarle las manos, forcejeando por momentos. Borok se alerto inmediatamente y como amenaza simplemente corto a la mitad a uno de los humanos y amenazo al otro en un pobre intento de hacer que el enano desistiera. Pero este acto inútil solo sirvió para que Balarian desmayara de un solo golpe al enano que se encontraba enredado con Shauden.
Los humores del druida se encontraban alterados, descargo su furia asesinando al último humano y, concluyo cortándole la pierna al enano.
En medio de preguntas y curaciones el druida salió y se dirigió a la puerta del centro desde donde pudo oler salir de allí aire fresco que pasaba a través de una tosca cortina de madera que, junto al vivaz graznido de un ave, le dio la pauta a Shauden que allí se hallaba un lugar mucho mas cálido a sus sentimientos.
Era un pasillo de aproximadamente cuatro metros de alto, muy alto para cualquier mortal, al fondo se cerraba una reja rastrillo sobre un portal de piedra custodiado por dos hermosas estatuas de dríades salvajes.
A pesar de encontrarse en un ambiente más acorde a sus habilidades Shauden decidió manejarse con cautela, apoyado por Dhuck y Balarian, se fue deslizando por el costado de la bóveda.
Las estatuas parecían observar desconfiadamente a Shauden mientras este levantaba el portón y lo trababa para acceder a una bóveda circular.
El gnomo y el elfo descubrieron que el pasillo aun conservaba algunos tapetes y cortinas colgando desgarbadamente de las paredes y se tomaron su tiempo pare verificar, con sus artes místicas, si todo aquel lugar poseía artículos o trampas de carácter mágico.
Ya más tranquilos, accedieron a la gran caverna natural que se habría ante ellos, un gran espacio rodeado de plantas, con un lago en su centro, y en medio de aquel espejo de agua una estatua que apuntaba al cielo. Al tope de la bóveda se abría un ojo al cielo, desde donde podían observar la entrada de luz, hace rato esperada, y el grito de aves escondidas en la sombra de las piedras.
En un instante la calma del espacio se vio perturbada por un gutural y profundo gruñido que hizo a las aves escapar con desesperación, y que obligo a los compañeros a replegarse hacia la entrada.
Desde el fondo de la caverna Shauden observaba como una sombra alada arremetía contra el sin darle muchas oportunidades para llegar al portón, el druida se dio vuelta y planto combate a la bestia, que traía sin demora a su pareja, amenazando con hacerlas pasar un serio mal momento.
Eran una pareja de whiverns, especie animal de la familia de los dragones pero sin el cerebro de esos fantásticos ejemplares; sus colas eran aguijones parecidos a los de los escorpiones y sus dientes largos y filosos como sables.
El resto de la compañía, al escuchar los gritos de llamada del paladín y el bardo, se acercaron céleremente al combate, entre todos fueron, poco a poco, debilitando y finalmente eliminando a los bestias que les cortaban el camino a la superficie.
La naturaleza que el druida tanto amaba y protegía se estaba poniendo en su contra, desde las orillas del lago vio levantarse tres figuras con forma humanoide, pero cubiertas de plantas y algas o, más bien, hechas de las más puras hijas de la tierra; y se estaban encaminando hacia ellos con paso pausado y firme.
Todo el grupo retrocedió, y dejaron caer la reja delante de ellos para mantener, lo que fueran esos monstruos, dentro del mismo salón donde se encontraban.
Mientras todos se retiraban hacia el salón donde se hallaba la balista, Borok iba cubriendo la retirada, solo para sentir el cálido toque de esas bestias en su propia piel, su cuerpo casi cae al piso inmediatamente pero pudo recuperarse lo suficiente como para salir del pasillo de piedra. La fiebre lo acosaba y creyó ver, en su delirio que las criaturas traspasaban la reja, casi como si no estuviera allí, simplemente abrazándolas con sus enormes cuerpos y continuando su camino.
Lo que el bárbaro creía eran alucinaciones, el resto del grupo lo pudo constatar realmente, los elementales ya habían pasado la reja, y transitaban el pasillo hacia ellos.
Cerraron de un golpe la puerta y la trabaron para, de esa manera, al menos demorar el avance de esas amenazas.
Entretanto, en la puerta donde habían hallado a los tres esclavos, Grimik comenzó a escuchar ruidos de pesados pasos, cerrándola con fuerza tras de sí y avisando a sus compañeros que algo mas se acercaba hacia ellos.
El enano forcejeo un momento pero no tardo en ceder para dejar paso bruscamente a dos guerreros enanos, de la casta de esclavistas que lo habían traído a el hacia esas profundidades.
En una mezcla de asco y odio, Grimik lanzo un dardo de su ballesta hacia el primero, pero este lo esquivo rápidamente sobre el druida, que aun se encontraba shockeado por la presencia de semejantes elementales en las profundidades de la caverna.
Detrás de él otro enano recibió de lleno la carga del bárbaro que, herido por el veneno de las bestias vegetales, no pudo eliminarlo como hubiera deseado, con un solo golpe de su hacha.
La contienda fue breve entre enanos y aventureros, los guardianes de la fuente traspasaron la puerta destrozándola como pergamino mojado y golpeando a un lado u otro sin distinción.
Poco a poco, y aprovechando que los guerreros enanos estaban teniendo sus dificultades con los elementales, la compañía se fue retirando, uno a uno, paso a paso, sobre el túnel abierto por ellos al costado de la explanada, la experiencia del druida se sobrepuso a las ansias de combate del grupo y fue así que, una vez que los enanos grises fueron aplastados, los guardianes se encararon sobre el túnel, dentro del cual solo de a uno podían pasar.
Con Balarian como defensa fue Aiwendil que dio el golpe final a la persecución lanzando un fuego fatuo sobre el elemental que lideraba la marcha, la llamarada fue secando a la bestial forma hasta convertirla en una gran coraza que sellaba el túnel en toda su extensión.
Detrás aun podían escuchar los gemidos y gruñidos de sus hermanos que, después de golpear un poco, dieron la vuelta y se alejaron de la entrada para volver a su sitio de descanso.
Aun confundidos, se arrojaron al piso para evaluar nuevamente, que era lo que debían hacer a continuación.

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Sesion 17
Diana en el pechito

Pasaba la primera guardia y Shauden, que había dejado su búho de guardia en la puerta del salón octogonal lo observaba desde detrás de los restos de mueblería, de pronto lo vio aletear nervioso en círculos y dirigirse hacia él. Con su compañero montado en su brazo mostrando significativos indicios de alerta, cruzaron juntos el obstáculo y se dirigieron hacia el otro lado, fue en ese momento cuando observaron que, una figura de porte señorial se dirigía hacia donde se encontraban, sus facciones y ropas se distinguían perfectamente pero su transparencia verdeazulada genero en el druida la evidente tensión provocada por un espectro. Este espectro sobrevoló la pila de cadáveres y se detuvo inmediatamente al observar que Shauden lo miraba atónito.
Shauden se fue acercando poco a poco, paso a paso hacia la figura cuando esta se devolvió sobre su camino y se dirigió nuevamente hacia la puerta trabada con los cadáveres como dándole indicaciones al druida para que lo siguiera
Consiente ya de que el espectro no conformaba una amenaza, aun, siguió la figura y la llamo interrogándola por su nombre, pero no obtuvo más respuesta que gestos para que lo siguiera.
Llego a la barricada de cuerpos y comenzó a hacer fuerza hasta que logro desplazarlos, lo suficiente para poder pasar el con dificultad y así no provocar peligro sobre sus compañeros, detrás de la puerta ya no había peligro, ningún mago ni hechicero que volviera a arrojarle peligrosas bolas de fuego, en cambio se abría un largo pasillo.
A pocos metros se abrían dos puertas a los costados y, sobre la derecha se fue metiendo el espectro, cruzando la solida puerta de madera.
No tardo mucho la curiosidad de Shauden en llevarlo directamente hacia allí, cruzar imprudentemente la puerta para encontrarse, nuevamente, ante un complicado enigma.
Nada, no había nada mas allí que, viejos muebles, estanterías y herramientas de carpintero bien ordenadas; absolutamente todo cubierto por una gruesa capa de polvo, ese lugar no había sido utilizado en cientos de años, no había rastro de lo que debía hacer, buscar o seguir cuando, a través de una pesada estantería ubicada en la pared opuesta a la puerta de entrada vio como la figura volvía a ingresar a la carpintería y le indicaba con ademanes seguros que lo acompañase.
La pesada estantería se encontraba llena de vasijas y recipientes que, con bronca y frustración tomo y arrojo contra la pared buscando grietas o cerraduras, sin éxito. El líquido que se hallaba dentro de las vasijas tenía un olor fuerte, como de algún tipo de combustible, lo prendió fuego, pero tampoco tuvo éxito.
Golpeo tramo a tramo la pared y logro escuchar diferentes sonidos entro los ladrillos que la componían, algunos sonaban a hueco, así fue descubriendo que, a través de esa pared podría abrirse algún tipo de puerta, marco el espacio probablemente hueco y volvió a salir en busca de sus compañeros.
Un fulgurante resplandor de color verde se observaba al final del pasillo, se acerco con cautela para no dejarse ver y descubrió una gran caverna con un enorme lago de algo parecido al acido, desde donde subían gigantescas estalactitas del mismo material y se chocaban contra el techo y goteaban nuevamente sobre la superficie liquida. Un pasillo empedrado y en zigzag cruzaba hacia el otro lado de la caverna. Le llego a los oídos el eco de voces que conversaban, podía saber que provenían de alguna parte del techo pero no podía determinar a ciencia cierta donde se encontraban, retomo su camino hacia el improvisado vivac de la compañía lo más rápido que pudo.
Llegando al campamento decidió no importunar a sus compañeros dado que la posición estaba bien fortificada y necesitaba para sí, un momento de meditación para ordenar sus ideas y emociones. Aguardo que Aiwendil Sulimo se despertase de su estado de contemplación y le comento lo sucedido para no ser solo él el que supiera de ello y estuviera alerta, pero el elfo también se percato que las horas anteriores habían desgastado a todo el grupo, y ambos decidieron esperar a que los demás se recuperasen el aire o que algún peligro apareciese imprevistamente.

Ya con el semblante mejorado, el grupo completo escucho la historia del Druida y siguió sus pasos hasta la pequeña carpintería
Repitieron los intentos para ver si había alguna puerta escondida hasta que Borok golpeo con su nuevo mazo y la antigua pared se desmoronó tras su paso, dejando a la luz un oscuro pasillo lleno de polvo y telarañas; uno a uno fueron ingresando detrás del Bárbaro que lideraba la marcha, preparado para cualquier encuentro fortuito.
El túnel subía y subía en una espiral oscuro hasta que se enderezo apuntando hacia algún lado que Borok ya no podía identificar, con su collar encendido gracias a las artes mágicas de Aiwendil y las luces danzantes convocadas por Dhuck que se adelantaban mejorando aunque sea un poco la lobreguez del pasillo siguieron hasta que el pasillo se dividió en dos.
Continuando por la izquierda llegaron hasta su final, un pequeño espacio donde apenas habría cabido tres personas; desde allí nuevamente apareció el guía fantasmal y les apunto en dirección al suelo, en el centro y colgando del techo al piso había una cadena enganchada a lo que parecía un pesado portón de madera. Allí, clavadas había algunas lanzas, tan viejas como el polvo que cubría absolutamente todo; la cadena cruzaba el techo y llegaba a un mecanismo que permitía levantar el portón.
Shauden pensó y pensó, razono el por qué y el donde, se percato que esa podría ser otra entrada al salón de guardia que se escondía en el techo, le consulto a Grimik y el enano no tardo en responder que se precisaría mucha fuerza y algún tipo de aceite para hacer que ese mecanismo funcionara.
Lubricaron bien los engranajes y la cadena y Borok se dispuso a tirar de ella para que, entre todos, pudieran observar y sorprender a los infames enanos que allí se escondían.
Borok, de un solo tirón levanto el portón y Aiwendil pudo ver la cara de horror de uno de los guerreros grises, unos gritos resonaron a su lado. Ni lerdo ni perezoso lanzo una poderosa bola de fuego al tiempo que el bárbaro dejaba caer el portón.
Una explosión ahogada levanto polvo de las juntas y unos gritos sordos de dolor escapaban desde debajo de ellos.
Nuevamente Borok levanto el portón y tanto Shauden como Balarian apuntaron y arrojaron unas lanzas al enano más grande que se encontraba en el centro, maldiciendo hacia donde ellos se encontraban.
Ya con la portilla bien levantada el bárbaro anticipo otra lanza hacia el grupo de enanos y salto justo en el centro de ellos; lanzo un hachazo directamente en el medio del pecho del gran enano gris que le hizo frente y en un remate giro sobre su sitio y le corto limpiamente la cabeza solo para descubrir que no había nadie más a quien matar, todos los demás habían perecido calcinados por el poder de la bola de fuego del hechicero.
Dhuck, Balarian y Shauden acompañaron a Borok en la sala de guardia, mientras el gnomo revisaba las pertenencias del jefe enano, Shauden rescataba municiones de ballesta, tan valiosas en ese momento; y los guerreros otearon por las ventanas para observar que, desde el techo de la caverna colgaba un pasillo de madera y, al final y justo en la base de la caverna al otro lado del lago una enorme ballesta que se movía para apuntarles a ellos, el mago vestido de rojo azuzaba a otros guerreros para que se apuren y gritando en su idioma gutural maldecía por la cercanía de la compañía.
Solo ese vistazo fue suficiente para que, con voz de alerta, Borok tomara al gnomo y lo arrojara hacia arriba, luego a Shauden y después, pero con mas esfuerzo al pesado paladín. Ultimo subió el, justo a tiempo para que los demás destrabasen la portilla cayendo al tiempo que un furioso ruido de destrucción les indicaba que ese salón en el que habían estado segundos antes había dejado de existir.

Volvieron sobre sus pasos y tomaron el otro brazo de la bifurcación, se percataban que metro a metro iban bajando, hasta que ese pasillo termino abruptamente en una pared sellada, igual por la que habían entrado.
No tan apresurados para entrar nuevamente en combate, Borok, que nuevamente lideraba el movimiento de la compañía, noto que el material con el que estaban unidos los bloques de piedra era relativamente blando, tomo su daga y comenzó a perforar hasta hacer un agujero lo suficientemente grande como para observar que allí, detrás de la pared y apuntando hacia donde se encontraba el puesto de guardia, estaba el grupo de enanos y el mago que habían disparado la balista, gritando y aplaudiendo complacidos por la tarea.
En ese momento las ansias de sangre del bárbaro se encendieron, golpeo fuertemente la pared con su mazo, delante de él salieron disparados los bloques de piedra y desde detrás salió una nueva bola de fuego apuntada por Aiwendil hacia la balista.
Impacto directamente son el arma y algunos de su tripulación generando desconcierto y horror en todo el grupo. Las saetas de las ballestas salieron disparadas hacia los enanos y todas encontraron blancos desprevenidos que gritaban con desesperación.
Shauden lanzo un rayo que impacto directamente en el pecho del mago provocando casi una expresión de asco en el enano gris, con un gesto de mano y como lo había hecho anteriormente, en mago desapareció de la vista del grupo.
La contienda casi acababa, entre flechas y lenguas de fuego los guerreros enanos iban cayendo uno a uno. Fue entonces que un oscuro hoyo se abrió en el techo, y de allí cayo un grupo de muertos vivientes convocados por el mago.
Una luz envolvió a Balarian cuando sus ojos se elevaron buscando la guía de Eironeus y su espada comenzó a zumbar alegre por lo que vendría.
Todos se dispusieron a combatir a la nueva amenaza que se cernía sobre ellos, era un juego de nunca acabar y, si algo sobraba en ese lugar eran cantidad de cuerpos para ser convocados por los malignos deseos de los enanos grises y sus artes nigrománticas.
Dhuck comenzó a alentar a sus compañeros al tiempo que esquivaba los ataques de los cadáveres, se volvió invisible y se aparto del combate directo. Grimik no fue tan afortunado quien quedo paralizado luego del feroz contacto con las garras putrefactas.
Balarian expulsaba a los malignos seres solo con la voluntad imbuida por su Dios; al tiempo que Borok blandía su hacha a diestra y siniestra al tiempo que Shauden y Aiwendil Sulimo acababan con la miserable vida del mago que tantos dolores de cabeza les había dado.
Con un breve momento de calma, Aiwendil reviso detenidamente las pertenencias del mago mientras los demás revisaban el resto de los cuerpos y la explanada donde había sucedido el combate.
Pero, como podía esperarse, la calma no duro el tiempo suficiente para que se acomodaran las ropas, tres puertas que daban salida a la gran caverna del lago se abrieron de pronto, la oscuridad absoluta los esperaba, o se les acercaba……………

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Sesion 16
Por un pelo de rata calva

Viendo como las salidas se les cerraban, Shauden controlo la bola de fuego haciendo que los dos guardias que se hallaban en la casilla de guardia bajaran por la escalera que terminaba exactamente frente a la compañía.
Una vez abajo, y en la desesperación de verse acorralados lanzaron zaetas al salón solo para que estas chocaran contra las paredes y el piso. Toda la buena voluntad que hubieran tenido hasta ese momento los aventureros se había acabado y con una intensa furia Borok cargo sobre ellos ajusticiando sus pequeñas personas casi en un instante.
Grimik el enano contuvo la puerta que hasta ese momento trababa el barbaro y junto a Aiwendil Sulimo se encargaron de impedir que nuevamente se abriera.
Con la espalda desprotegida los guardias enanos que aun se encontraban en otra de las casillas bajo en dirección al mismo salón e hizo blanco en los compañeros, solo llamandoles la atención y, de esa manera, se convertieron en el nuevo blanco de los directos ataques de Shauden y Balarian, que rápidamente se trabaron en combate cerrado.
Una refriega rápida y definitiva bajo la fortaleza y habilidad sin igual de Borok permitió que pronto el lugar estuviese limpio de peligro, Shauden trabo la puerta desde donde habían lanzado la bola de fuego con el resto de las armas de los guardias y se dirigieron en grupo compacto hacia el salón que los enfrentaba .
Entretanto, la recuperación de los compañeros estuvo en manos del nuevo curador, Duhck el gnomo que, a partir de la observación y prueba se había hecho hábil en las artes curativas comenzó a lanzar hechizos a los guerreros y, utilizando la varita de curación repuso lo suficiente a sus compañeros como para poder estar preparados para enfrentar cualquier peligro que los encontrase.
Borok, de un potente hachazo partió la puerta a la mitad y se aparto para que los primeros del grupo observaran el interior. El cuarto no difería del anterior solo que la puerta desde la que ellos miraban se enfrentaba a una alta arcada que llevaba a un salón mayor sostenido con columnas y lleno de mesas y artefactos dispersos por doquier, y que, contrario a la tranquilidad de combate anterior, este estaba abarrotado de enemigos.
Con una patada el barbaro elimino el obstáculo que presentaba la puerta dejando que Balarian avanzara cubriéndose con su magnifico escudo, detrás, los demás, apreciando perfectamente la precensia de varios guardias enanos y necrófagos dispersos en las dos salas y que se acercaban con velocidad.
Duhck comenzó a recitar una letania de gloria, de enemigos destruidos y honor que insuflo los corazones de sus compañeros casi al punto de generar una carga descontrolada, solo la habilidad del paladin para mantener el grupo ordenado los detuvo.
Shauden lanzo una nueva bola de fuego controlada sobre los no muertos llevándola de un lado hacia el otro para provocar el mayor daño posible mientras la horda, que ya se dejaba ver, de muertos vivientes avanzaba directamente hacia Balarian, Con un grito de poder el Paladin rechazo esas precencias malignas haciendo que se dispersen mientras aguantaba los disparos de los enanos cobardes que se mantenían a resguardo detrás de los esqueléticos guerreros.
Los disparos se concentraban en balarían mientras los no muertos cargaban sobre el grupo, Shauden continuaba controlando una tras otra las bolas de fuego mágico que saltaban de su mente a su plano, y Aiwendil sulimo se convertía en otra verdadera batería de proyectiles mágicos; cuando, desde la retaguardia, el grito de Grimik resonó por sobre el chocar de las armas, la puerta del otro salón, desde donde momentos antes había salido disparada una poderosa bola de fuego comenzaba a abrirse y un verde resplandor se escurría hacia afuera; Borok corrió hacia ella y con un fuerte golpe la cerro hasta casi hundirla hacia adentro del túnel.
Entre los enanos que se encontraban custodiando los artefactos se hallaban también dos oscuros personajes, responsables de esa marea de no muertos que en ese momento los acosaba, uno había podido escurrirse de la mirada de la compañía haciéndose invisible pero el otro se acerco peligrosamente e intento hacer caer al paladin en un oscuro hechizo que el buen corazón de Balarian logro rechazar al tiempo que Borok volvia sobre sus pasos para asistir a su compañero, separando la cabeza de un guerrero enano al tiempo que Shauden hacia lo propio con otro necrófago.
Pero no fue suficiente para salvar al paladin del nuevo intento del clérigo oscuro, que inmovilizo a Balarian cuando había trastabillado ante un ataque anterior. Aiwendil se había elevado gracias al uso de sus botas de araña dándole una nueva perspectiva del combate y, haciendo uso de sus poderes logro dañar gravemente a varios hasta que, por efectos de algún otro hechizo cayo desmallado al piso luego de ser alcanzado por un potente rayo, uno a uno los combatientes se estaban quedando sin miembros.
Utilizando toda su concentración Shauden había cubierto a su amigo con las bolas de fuego, cada vez que algún enemigo trataba de aprovechar la paralisis del paladin para asestarle un golpe acababa dañado por sus propias intenciones. El clérigo que había atacado a Aiwendil Sulimo ya se encontraba expuesto a la vista de todos e intentaba acercarse al paladin para mantenerlo inactivo pero, a pesar de los esfuerzos de uno y otro clérigo oscuro, Heironeous nunca abandono a su devoto. Junto a Duhck estaba el hechicero completamente desvanecido y, con un poco de ayuda del gnomo este comenzó a reaccionar y a realizar diversos ritos de curación.
La situación, en un momento se había dado vuelta, varios enemigos habían caído, incluido uno de los clérigos, bajo el poder combinado de Borok y Balarian, el evento se convirtió en el éxito al borde de la derrota. Con terror ante la poderosa recuperación y avance de los aventureros, los enanos que aun quedaban con vida se arrinconaron contra una esquina protegidos por mesas y sillas.
Los compañeros afirmaron sus posiciones e intentaron dialogar con los sobrevivientes del combate pero lo único que recibieron fue un nuevo rayo de energía abrazadora que el ultimo clérigo tenia para dar solo que no fue el resultado que espero. Borok arranco con una carga furiosa hacia adelante seguido de Balarian, Shauden y Duhck con la cual destrozaron las mesas y barricadas colocadas y terminaron con la vida de cada uno de los enanos que habían alguna vez habitado ese lugar.
Con la tranquilidad de haber limpiado toda aquella zona, movieron los cadáveres hacia la puerta que aun no habían investigado y que les representaba una amenaza para impedir que nuevamente intentaran abrirla y otro barricada de mesas y escombros en la entrada al gran salón, se acomodaron y comenzaron a descansar para lamer sus heridas y recuperar algo del aire que estos bravos combates les habían arrebatado.

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Sesion 15
Cuentapropistas

Sudor y desesperacion le corria por la espalda a Shauden mientras corria rampa arriba alejandose de los necrofagos venenosos que ya se habian liberado de la telaraña colocada por Sylvanas.
Aiwendil observo que Szaren tenia entre sus manos un trozo de papel arrugado, algo que no podia dejar pasar sabiendo que el viejo mago poseia gran poder y conocimientos; lo arranco de su, aun tibia, mano y salio huyendo de los necrofagos pared arriba ayudado por sus botas magicas.
Grimik observaba, con temor, como todo sucedia sin animarse a disparar por miedo a herir a alguno de sus salvadores, mientras tanto Selene llamaba a gritos a Rufilos, totalmente absorto en sus pensamientos, dolido por la muerte de su compañero Balrog y la caida de su amigo y lider Szaren, no salia de su congoja.
Shauden seguia acercandose al paladin con el objetivo de escaper de los necrofagos, cinco de ellos ya podian moverse libremente y lo miraban con ansias, Dhuck, sabiendo que el druida se encontraba aun un poco debil y sin fuerzas despues de sus reiterados golpes y caidas, apunto la vara sanadora hacia el solo par aver como las mejillas del joven elfo volvian a enrojecerse un poco; para despues corer detras de las faldas de Balarian solo por si acaso aquellos necrofagos podian verlo y volver a hendir sus garras en su debil cuero gnomo.
La nube de oscuridad se desvanecio, y dentro de ella Borok, el mas cercano, pudo observer como los clerigos y el mago, tomados de la mano, entonaban canticos oscuros y una luz destellante cubria todo su espacio hasta no déjà rnada mas que un par de pergaminos tirados en el suelo, lo habian dejado con hambre de sangre y habian desaparecido, algun tipo de transportacion se habia llevado las cabezas que el guerrero queria para su coleccion, y su colera no se hizo esperar.
En un grito, y al prestart atencion al tumulto que habia detras, giro sobre sus pies y se coloco detras de Balarian para cargar sobre el enemigo sin percatarse que eran de la misma calaan que horas antes lo habian emboscado junto a los toneless de vino rancio; un sudor frio corrio por la mano del barbaro y se detuvo en seco, el miedo no es algo comun en gente de su tipo pero tampoco estan excentos cuando la amenaza es grande y tristemente conocida.
A un grito Heine Kenenen, Dhuck y Grimik soltaron sus flechas sobre el primer no muerto en aparecer y, junto a un potente rayo dirigido por Aiwendil Sulimo desde un costado, pudieron ver como la cabeza explotaba y el saco de huesos que era su cuerpo caida desplomado al piso, mas no tuvieron suerte con los otros cuatro que inmediatamente se abalanzaron sobre el paladin.
Balarian los tenia encima y defendia su cuello y el de sus compañeros soportando el embate de las garras detras de su magnifico escudo hasta que, un nivel mas arriba, Selene logro observar al maligno grupo en toda su extension y con un rezo potente, y un grito de gloria, apunto sus manos y su mirada hacia los necrofagos, de sus cuencas y uñas salieron disparados rayos azulceleste que llenaron el aire con el olor del oxigeno puro y cubrieron a todos. Al instante los negrofagos quedaron hechos polvo en el suelo del salon.
No habia mas enemigos a la vista y todo parecia estar tranquilo, el silencio cubrio la estancia como la calma luego de la tormenta. Decidieron pues tomar sus pertenencias y muertos, dirigirse a un lugar mas reparado y lamer sus heridas en silencio mientras recuperaban el aire despues de una jornada plagada de problemas.
Asi Borok tomo el cuerpo de Szaren y se dirigio a la pequeña sala donde se encontraba el mecanismo de cadena que cerraba el porton a la sala de la fuente, alli lo acicalaron y, luego de una breve revision de pertenencias realizada por Aiwendil Sulimo, Selene lanzo un par de hechizos que permitirian mantener el cuerpo fisico del mago en buen estado hasta que pudieran volver y, si acaso la suerte lo permitia, traerlo a la vida nuevamente.
Dhuck se dedico a curar a sus compañeros por medio de pociones y hechizos aprendidos en el camino de la vida para luego sentarse a descansar junto a Grimik, preguntandole acerca de su derrotero desde su hogar hasta ese lugar, los caminos que habia tomado, como se repartian o habian construido los tuneles que mas adelante se abrian, todo con el fin de estar preparados ante las fatidicas circunstancias que pudieran ocurrir. Una charla llevo a otra y se encontraron compartiendo historias de vida, la niñez del enano en su hogar natal, su tribu y los heroes caidos en la dominacion del mago tenebroso, aquel que los habia traido hasta alli, la sangre de Grimik bullia cada vez que pronunciaba su nombre y en su propia lengua lanzaba maldiciones y clamores de esperanza para encontrar a su familia.
Selene tomo la mano de Balarian y le pidio su ayuda para revisar el tunnel que se abria en la planta baja de la rampa en espiral, aquel hueco oscuro desde donde penetraron los necrofagos, y alli fueron, ambos, uno junto al otro, utilizando las habilidades otorgadas por sus dioses para detector sucesos o entes dedicados al mal, algunos metros recorrieron y volvieron sobre sus pasos para luego interrumpir el paso utilizando escombros y maderos, al menos para que sirvieran de alerta en caso dde un Nuevo ataque.
Mientras tanto Aiwendil Sulimo leia en voz alta, a aquellos que se encontraban presentes, las palabras escritas en el trozo de papel que le habia arrebatado al cuerpo de Szaren.
En ese papel estaba escrita una carta dirigida a Szaren desde la ciudad de Angluna, enviada desde un misterioso grupo llamado “Los Magnanimos”; alli se describia el infortunio en la fama del viejo mago y la oportunidad de recuperar su nombre y honor en dicha Ciudad y en sus claustros por medio del desarrollo de esa aventura, revisar la Fortaleza en la Montaña de Deoterpius y hallar alli una de las miticas Estatuillas de Obsidiana de la Diosa del Caos Lolth, de la mano del grupo de aventureros recientemente contratados y, de alli, devolver la estatuilla a la sociedad secreta.
Secretos dentro de secretos, se le escucho murmurar a Aiwendil para luego guarder la carta en su moral esperando poder tener, a fin de cuentas, algun redito economico de todas esas penurias.
Grimik escuchaba con atencion, fue asi que, cuando Dhuck le pregunto acerca de esas palabras, poco pudo decir de sus generalidades pero si pudo identificar que, en un laboratorio secreto, siguiendo por el tunnel, y no muy lejos de alli, habia escuchado acerca de un laboratorio, donde se almacenaban antiguas obras de arte y escultura, un laboratorio de hechos y cosas aberrantes dirigido por el mago que dirigio la tortura y el encadenamiento de su pueblo, escupio al piso y con un amargo sabor de boca cerro sus labios al tema.
A pesar del consuelo de Heine, de la devosion en el entierro de Balrog, Rufilos quedo sin habla. Sin prestart atencion a lo que sucedia a su alrededor tomo sus artefactos y comenzo a caminar nuevamente por el tunel por el que habian ingresado, siguio y siguio en silencio hasta perderse dentro de la negrura; sin fortuna ni intencion de salir de alli con vida.

Luego de varias horas de merecido descanso el grupo, levantao sus cargas, armas y pesados cuerpos y comenzaron nuevamente a bajar la rampa, entrando al tunnel en plena oscuridad hasta que, frente a ellos el gnomo conjuro un pequeño juego de luces, suficientes como para conocer hacia donde se dirigian.
Los sentidos de todos estaban alertas, Shauden y Heine lideraban el camino junto con Balarian y Selene detras, todos observando la cueva, sus grietas y bordes en busca de trampas.
Asi llegaron a un espacio reducido de ocho lados con puertas a ambos lados y otra mas de frente, Shauden penetro en el salon y nada ocurrio, miro arriba y unas placas metalicas alternaban con la fria roca, pero no habia alli trampas evidentes o un peligro que Balarian pudiera presenter; probo abrir las puertas y nada sucedio, pidio ayuda a sus compañeros y fue Borok y su constante impaciencia el que dio un paso adelante, sostuvo su hacha con fuerza y con un par de certeros golpes la puerta exploto frente a el al tiempo que, unas guias se abrieron en las placas metalicas del techo se abrieron y de alli salieron disparados varios virotes apuntados hacia Borok, Balarian y Shauden.
El ruido de golpes habia alertado a la guardia, cuatro salones ubicados en el techo con un espacio angosto para disparar, y ser impactado, daban lugar a varios guerreros enanos grises para asegurar el salon; lanzaron varios virotes que solo rozaron a los compañeros, y los obligaron a cruzar aquel umbral recientemente abierto por Borok.
Aiwendil fue el primero, y hallo justo al traspasar, una pequeña horda de mas necrofagos dirigidos por uno de los huidizos clerigos, y un grupo de guerreros enanos fuertemente armados; un grito de furia resono en el cuarto y los necrofagos se abalanzaron sobre Balarian que, con toda su paz interior y fe rechazo a los nomuertos con una explosion de luz, solo polvo quedo sobrevolando delante del clerigo que, con cara de sorpresa y terror, activo su habilidad natural y desaparecio de la vista dejando solo al grupo de enanos guerreros a su suerte.
Shauden quedo alejado, del otro lado del octogono, tomo parte de su energia interior y proclamo a sus dioses la necesidad de proteccion, convoco sus famosas bolas de fuego y la dirigio directamente hacia uno de las esquinas. Selene ingreso al octogono y sumo al ataque se Shauden convocando con su mente armas magicas que combatiesen a la altura que ellos mismos no llegaban; gritos de dolor y alerta salian y desde ese momento no salieron mas virotes de alli.
Desde el tunel, y luego de protegerse dentro de un manto de invisibilidad, comenzo a silbar una oda a la fortuna, la gloria y la proteccion, infundiendo a sus compañeros del valor que precisaban para sobrellevar la complicada situacion.
Selene llamo a la oscuridad que la rodeaba desde el piso comenzo a subir una niebla que, de pronto tapo a todo el mundo a su alrededor de la vista de las peligrosas ballestas, pero tambien a Balarian y Heine Kenenen que se encontraban cruzando la puerta, provocando el desconcierto de los guerreros enanos. En su desesperacion y, creyendo la oportunidad de combate perdida, todos cargaron hacia la niebla, el mas pequeño recibio el primer dardo de Heine, que se clavo en el escudo justo antes de que el enano llegara frente a Heine y revoleara un mazaso impactando directamente en el pecho del desdichado elfo. A su vez, otro enano, de una barba mas tupida lo escoltaba y tropezo tambien con Heine, que cayo al piso luego de la segunda embestida.
Balarian empujo a su compañero cubriendolo con su cuerpo mientras Heine se arrastraba hacia afuera y Borok rodeaba al combate para blandir su espada a derecha izquierda, primero sobre el enano de barba y luego sobre un tercero de rostro crudo y torcido.
Fuera del cuarto, caian los virotes que cruzaban el salon pasando cerca de Selene, Shauden y Heine, ya alejado del combate y recuperandose. El peligro no habia pasado, solo la niebla los salvaba de la lluvia de virotes, mientras el resto de la partida que habia quedado en el tunnel; Duhck se acerco a Heine para ayudarlo a recuperarse, Aiwendil disparo un rayo hacia adentro para terminar con la vida del enano de rostro torcido al tiempo que Balarian y Borok eliminaban a sus compañeros.
Pero todos, enfrascados en su combate personal, perdio de vista al clerigo gris que, abriendo una puerta oculta al fonde del cuarto y llamando a gritos lanzo una terrible bola de fuego que exploto justo al ingresar en la niebla, disipandola y prendiendo fuego a casi todos los compañeros.
Borok continuaba sediento de sangre, pero sabia que en la seguridad del grupo radicaba el exito, paso por encima de los cadavers de los enanos hacia la puerta y, con un fuerte golpe, la cerro y se apoyo en ella, al menos tendrian algunos segundos de calma para ingresar y salir del peligro que representaba el octogono.

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Sesion 14
La Caida

Sesion 14
22/07/2012

La Caida

La ballesta de Grimik resono en el vacio silencio de la sorpresa y una saeta salio dispara al segundo de los enanos rozandole sus gruesos cabellos negros y estallando contra la pared; detras de ese dardo llego otro mas enviado desde el otro lado directamente desde donde se encontraba Selene, cubierta en el terraplen y arrojada cuerpo a tierra grito furiosa fundiendose en el desesperado alarido de venganza del veterano explorador Rufilos.
Ya habia cargado su arco y se apresuraba a apuntarles a la cabeza a aquel par de desprevenidos guerreros enanos.
Aiwendil comenzo a sentir una aguda presion en sus ojos y un ardor que rodeaba sus parpados, a la vista de Borok, un aura azul comenzo a aparecer de sus oscuros ojos y, con un chillido casi inaudible, se escondio detras del barbaro y le dijo, “no son dos, son once en total, hay mas”, una mutacion muy beneficiosa en ese momento que habia sufrido el hechicero le habia permitido observer a la totalidad del grupo, entre los cuales se hallaba el siniestro mago rojo.
Al otro extremo del salon inferior Balarian comenzo a escuchar ruidos de desgarro y sonidos guturales que provenian desde detras de la tala de araña colocada por Sylvanas, con la poca luz que las luces magicas de Duhck proveian llego a observar que, junto a los sonidos, unas largas uñas rojas cortaban con dificultad la pegajosa red que los separaba del paladin
Szaren al ver las zaetas volando por el aire, los ruidos de tumulto y el, en ese momento, sonoro ruido de pesados pasos metalicos que subian por la rampa, desaparecio a los ojos de los comunes dejando a los aventureros a su suerte.
Desde el fondo de la oscuridad un canto de gloria y valor comenzo a alzarse al tiempo que Heine Kenenen y Rufilos, casi unidos en el mismo clamor de venganza lanzaron sus dardos, que impactaron automaticamente en el enano que cerraba la marcha haciendolo tambalear y caer al vacio.
Aiwendil podia ver como, sin traba ni molestia, el grupo de enanos que se ocultaba en la invisibilidad de su raza, seguia avanzando rampa arriba, decidio pues salir de su embotamiento y lanzar presuroso un hechizo de sonido que impacto justo en la pared de la rampa, junto al mago haciendolo tambalear junto con sus compañeros y dejandolo bastante aturdido.
En un grito de alerta Balarian le aviso a Borok que otra amenaza, aun mayor a los ojos descubiertos, se abria paso a travez de la telaraña y comenzo su camino presuroso hacia la rampa para poner distancia al peligro que se acercaba, entretanto Borok y Shauden hacian lo mismo.
Los ocultos enanos malignos continuaban su amenaza rampa arriba y ese mago macabro intentaba lanzar una y otra vez rayos sin exit, el cansancio y las maniobras de huida no le permitian hacer blanco en los aventureros, pero eso no minimizaba su peligrosidad; tambien desde el otro lado intentaban, sin exito, dañar a ese grupo que, ya sin esperanza de pasar desapercibido, aun se encontraban invisibles y los dardos, artefactos y rayos que les arrojasen terminaban en fracaso.
De pronto, de un angulo del arco que abria el camino hacia las profundidades de la caverna, salio disparado un tremento rayo de fuego que ilumino la cara de Szaren y fue a dar justo en el medio del grupo de bandidos, hacienda caer al vacio y romperse el cuello de dos miembros de la soldadesca, uno visible y otro no, lo que ya era una situacion comica y molesta; el resto, sin salir de su aura de invisibilidad, tambien habia recibido grandes daños y ralentizaban su paso hacia la superficie.
En un cruce de dardos y mientras Selene hacia blanco con su ballesta sobre el ultimo soldado enano visible, haciendolo caer hacia su fin, un frio electrico se hizo presente a las espaldas de Heinekenenen que, instintivamente solo se tiro al piso mientras que un poderoso rayo electrico pasaba por el espacio en que se encontraba, en ese momento el pequeño pero peligroso mago se hizo presente a la vista de todos que sintieron la congoja de ver el odio de una bestia acorralada en los rojos ojos del enemigo.

A paso ligero Borok y Shauden subian la rampa hasta que, en el desconcierto del combate golpearon con algo, se habian topado con el soldado enano que cerraba la marcha y, dando un paso atras, Borok dispuso las armas para barrer el espacio hasta que, o cayera o se hiciera visible para apuntar major; detras Shauden solo podia mirar y esperar su turno, el espacio no era suficiente para que ambos encaren un combate de frente.
Con ojos sorprendidos y avidos de un blanco, al ver al mago al descubierto, flechas saetas y rayos salieron disparados hacia el, rapida pudo haber sido su muerte, si la sorpresa y la celeridad de movimientos no hubiera hecho fallar la mitad de los proyectiles que se le lanzaron, solo algunos rasguños y ganas de revancha le quedaron al mago que, al tiempo que maldecia, asuzaba a sus compañeros a continuar subiendo y atropellar al elfo que se les atravesaba.
Heine recibio un fuerte topetazo que casi le hizo caer hacia el fondo, pero con la agilidad y velocidad que le es propio a su raza, se reincorporo y salio disparado rampa arriba para tomar una major posicion de disparo, lejos de los sonidos de las botas enemigas.
El siniestro grupo de enanos esclavizadores se percataron que Aiwendil, el hechicero del grupo, los miraba con fijeza y sus ataques tenian mas que la certeza dada por la suerte, algo raro habia en ese individuo que le permitia observarlos mas alla del velo de invisibilidad. Con furia y sin pensar en las consecuencias comenzaron a lanzar maldiciones, rayos y ataques hacia Aiwendil hasta que este cayo inconciente y malherido, asi ya casi todos se hallaban visibles a los ojos de la compañia ofreciendo una vista mas que suculenta para los ataques desde una distancia segura.
Aun asi, Borok continuaba jugando con sombras, si bien tenia la vision de los clerigos que acompañaban, a modo de guardia personal, al mago, entre el y ellos solo habia un espacio vacio que le impedia avanzar.
La gente se agolpaba por arriba y por debajo cerrando las salidas a los enanos, Selene, ya con escudo y arma en mano detenia el avance desde arriba, mientras Shauden y Balarian apretaban el paso detras de Borok, el camino se cerro sobre los enanos, quienes estaban a merced de la suerte mientras Heine, Grimik el enano, y Rufilos disparaban continuamente.
En el fondo, ya Dhuck se habia acercado a su compañero de juergas y se aplicaba a las tareas curativas, con algo de mareo Aiwendil se repuso, sorbio algunas ampulas de liquidos curativos y se puso de pie para cubrirse antes que los enemigos terminaran con su vida.
Desde su collar, del cual colgaban tres gemas de color naranja, el mago rojo arranco una y con punteria certera la arrojo sobre el grupo de guerreros, el mas dañado fue Shauden, que ya se encontraba en mala situacion gracias a su larga caida desde el nivel superior, pero tanto Borok como Balarian tambien sufrieron daño gracias a esa pequeña bola de fuego que el mago les tenia preparada.
La situacion se torno confusa, Selene recibia la rabiosa respuesta de los enanos y salia huyendo para recuperarse y sanar sus heridas, Shauden por su parte hacia lo mismo mientras Balarian tomaba su lugar, Aiwendil tardaba en recuperarse y Duhck no alcanzaba a sus compañeros para asistirlos.
Todo era un caos que solo podia vaticinar un fin cuando las garras rojas, que se habrian paso, en la telaraña terminaran de cerrar la trampa.
Szaren desde su invisibilidad podia notar la confusion del grupo desde la explanada superior, cuando Selene llego al nivel superior le pidio ayuda ya que, en su estado, no podia reviser sus posesiones, le entrego sus pergaminos y uno a uno fueron buscando aquel que podria inclinar la balanza a su favor.
Una oscuridad rodeo de pronto a los enanos ocultandolos de la vista nuevamente, espesa e inmovil, no permitia que ningun ojo comun o magico la atravesara, una vez mas los guerreros se hallaban con la incertidumbre de que sucederia despues o a quien estaban atacando realmente.
Una y otra vez Borok cargaba contra la nube ingresando un poco mas cada vez, hasta que aquel insistente bulto que le obstaculizaba el paso cayo al vacio rompiendose el cuello en el impacto, ya libre continuo con su arrolladora caminata solo para verse detenido solo algunos pasos adelante por un nuevo e invisible contrincante.
El bardo atento al peligro que se acercaba por el tunnel y, sin deseos de repetir laamarga experiencia pasada con los necrofagos de uñas envenenadas, salio corriendo rampa arriba para situars entre Balarian y Borok, ayudarlos en sus combates y, sobre todo, evitar el enfrentamiento con cualquiera de las amenazas que lo separaban del aire fresco fuera de aquella pesadilla en espilar.
Vanos intentos hacia Shauden arrojando, desde el nivel inferior hacia la nube oscura, gancho y soga para tirar a alguno de sus moradores, tampoco dardos y flechas alcanzaban a herirlos, pero si de aquel vacio volvian a salir rayos en todas direcciones.
De pronto un frio y una sensacion de electricidad erizo los cabellos de Borok cuando uno de los clerigos que acompañaba al jefe enano lanzo un hechizo de dominacion sobre el, tardo en reaccionar y el embotamiento que le producia estar en ese ambiente no se disipo rapidamente pero, por suerte, rezo a los dioses o simple casualidad, el barbaro logro evadir la maldicion del maldito enano.
Ya Aiwendil, utilizando sus botas magicas, trepo la pared de la rampa para resguardarse tambien entre los dos poderosos guerreros, dejando a Shauden estupefacto mirando desde abajo como el solo se habia convertido en el objetivo de aquellos ojos rojos que atravesaban la tela de araña.
Cambios repentinos de posicion, Heinekenenen que habia caido bajo los impactos de saetas y rayos y se balanceaba al vacio, Borok que cesgaba la oscuridad como granjero a la siembra sin objetivo evidente, desesperante se habia tornado el momento, hasta que Selene por fin hallo lo que Szaren precisaba.
El Viejo mago leyo de las manos de la cleriga un poderoso hechizo y apunto sus manos hacia la oscuridad que, en ese momento, tambien abrasaba a Borok, pero la necesidad urgio mas y, saliendo de sus dedos sendas llamaradas, una gran bola de fuego se formo en el aire de la camara y fue a estrellarse directamente sobre, mago, clerigos por igual, y asesinando al guerrero restante; en ese acto la invisibilidad de Szaren finalizo y ahora todo el mundo podia observarlo con claridad.
La respuesta no se hizo esperar y, saliendo hacia el mago fueron dirigidas dos certeras saetas que se clavaron en el pecho de Szaren, cayendo al piso y rodando hacia el bordo solo para estrellarse en el fondo, aquel que los habia llevado a ese infierno y que debia pagarles por semejantes desventuras y desdichas habia caido sin posibilidad de retorno.
Los ojos sorprendidos de Shauden se perdieron en esa imagen y un Nuevo rayo electrico disparado desde la nube le impacto en el pecho haciendolo caer nuevamente de la explanada y dejandolo inconciente, Aiwendil Sulimo salio a su rescate, descendiendo verticalmente nuevamente gracias a sus botas.
Tanto Shauden como Aiwendil se compusieron y apartaron de la vista de los disparos pero ambos se quedaron intrigados acerca de que poseia Szaren en sus bolsillos, paso a paso, o mas bien arrastron a arrastron, se fueron acercando a su cuerpo y comenzaron a revisar que podrian utilizar en ese momento de necesidad.
Borok nuevamente se habia visto aliviado en su carga de limpiar el camino hacia arriba, pero encontraria en su paso algo mas resistente y poderoso que solo un guerrero enano, cargando con todas sus fuerzas choco con una gruesa armadura desde la cual vio acercarse una mano enfundada en negro azabache y de un vacio brillo mortal, sus fuerzas flaquearon ante su presencia pero su fuerza de voluntad fue mas que aquel toque mortal.
Su hacha barrio el frente clavandose momentaneamente entre las hojas de la armadura, el barbaro escucho un quejido al final del mango y el olor a sangre penetro en su nariz, lo llamaba, la sangre lo clamaba y su frenesi se libero justo a tiempo.
Mas arriba heine se recuperaba gracias a la ayuda de Selene, que ya se concentraba y rezaba a sus dioses para que le den fuerzas para desterrar del mundo fisico aquellas almas torturadas que habitaban dentro de los necrofagos al fondo del tunnel, toda su mente corazon y alma se encontraban abocados a ello.

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Sesion 12 / 13
La Vuelta al Perro

Dhuck cayo al piso sentado y comenzó a tener calambres junto a un profundo malestar de estomago sin explicación mas que los recientes sucesos, prontamente Selene y Shauden se acercaron a el para socorrerle y entender su problema, aplicaron vendas y medicaciones a las heridas.
Mientras tanto Gorok, el bárbaro, revisaba intrigado aquellos cuerpos, esos no eran zombies normales, sus pieles estaban tostadas y sus ojos rojos, las uñas largas y pardas habían dejado de supurar aquella sustancia pero aun conservaban su filo y eran peligrosas.
Con el gnomo ya de pie se dispusieron a descansar por un rato hasta recuperarse del mal trago que aquellas profundidades representaban, volvieron hacia atrás, al gran salón y sobre las balconadas para evitar sorpresas que, si bien no estaban limpios ni ordenados, los protegían de cualquier emboscada o ataque sorpresa.
Pasadas varias horas las caras de la compañía parecían ya mas recuperadas, sus ojeras conservaban su tamaño pero las sonrisas y esperanzas volvieron a aparecer en los corazones de todos.
No sabían que hora era en el mundo exterior, la oscuridad de las cavernas cambiaron sus ritmos y ya no conocían en que DIA vivían, pero eso solo les servia como incentivo para hallar alguna otra salida de aquel infierno, el camino dejado atrás contenía ya demasiados peligros y puertas cerradas como para arriesgarse en volver los pasos por allí.

Al comenzar nuevamente el camino, internándose en la cueva los miembros del grupo se fueron separando, Dhuck comenzó a conversar con Grimik para conocer su historia y la de su familia, su idioma, creencias y demás, el pequeño gnomo aun se sentía débil para colaborar con los demás en un combate.
Avanzaban si observar rastros de los combates de horas antes, no había restos ni cuerpos de los enanos que habían capturado a Sylvanas y, leves pero visibles, unas huellas que Selene advirtió.
Con ayuda de Borok cruzaron nuevamente el rayo mágico y siguieron las huellas hasta que observaron que cruzaban el portón de piedra que habían dejado la noche anterior, mientras Heine se acercaba a escuchar detrás de aquel portón, Borok pateo fuertemente dándole un fuerte dolor de cabeza al elfo que tuvo, no pocas, palabras desagradables con aquel gigante de pieles.

Borok pateaba y pateaba sin lograr nada y en la mente del gnomo se representaba un viejo cuento de niños que su nana le contaba cada vez que se encaprichaba en algo sin pensar.
Cuando Shauden aunó a los mas fuertes y, entre todos, comenzaron a empujar, así fue que se comenzaron a escuchar sonidos de movimiento; siguieron hasta que se abrió de par en par y pudieron observar que el corto trayecto de pasillo delante de ellos estaba húmedo.
Siguieron el pasillo con cautela viendo que un gran espacio de roca se abría delante, también empapado de agua e iluminado con una extraña resolana grisácea, en el centro de ese salón una pequeña fuente coronada de una figura femenina, de rasgos dulces y bien construida, denotaba su antigüedad en los daños y musgos que le colgaban; aun caía agua del cuenco que tenia entre los brazos directamente al paletón mas abajo.
Un poderoso arco de piedra cerraba el salón al otro lado y detrás de el podían verse gruesas cadenas que lo atravesaban hacia arriba y abajo, pero algo llamo la atención de Heine que iba delante caminando sigilosamente, pasando la fuente y sacando agua de allí podían verse un grupo de enanos desnudos y demacrados siendo azuzados por guardias con látigos.
La imagen shockeo a los compañeros, mucho habían vivido pero toda su vida se habían preparado para combates, la sola imagen de esas gentes siendo torturadas sin razón los llenaba de pena y pavor.

De pronto otro guardia cruzo el final del pasillo y se percato de la presencia de los extraños que hasta allí habían llegado; con vos ronca grito el alerta y corrió en busca de ayuda; Heine lanzo sus flechas, solo rozando al enano lo suficiente para hacerlo chillar, con la satisfacción que le deba acertar al blanco, cualquier blanco, Heine se abalanzo salón adentro en busca de los crueles esclavistas, y a su paso el resto del grupo lo siguió.
Balarian se adelanto, sabiendo que su deber era el de proteger a los inocentes y los victimizadas, no dudo un instante y se dirigió a los guardias mientras que los demás trataban de alcanzar al guardia enano que aun gritaba y lanzaban saetas sobre los guardias con látigos.
Borok continuaba detrás y Balarian se preguntaba acaso si algo le sucedía a su par de armas que no lo asistía mientras lo observaba por el rabillo del ojo, en su camino hacia los torturadores, como se dedicada a lanzar flechas sin resultado.
El guardia que había huido alertado por la presencia de la compañía desapareció ante los incrédulos ojos de sus perseguidores y fue así que, por un momento el desconcierto a un ataque sorpresa inundo las cabezas de todos; puertas se abrían y cerraban y, en el tumulto, Dhuck comenzó a recitar a todo pulmón un poema de antaño que recordaba hazañas de grandes hombres, nombres queridos y recordados por siempre en toda la región de Hilltop, nombres que llenaban los corazones de los guerreros de gloria y valor, todas las dudas se desvanecieron y su único objetivo se convirtió en el de derramar toda la sangre de sus enemigos.
Saltando sobre la fuente Aiwendil Sulimo y Szaren se ubicaron en un digno puesto de observación a la espera de ser necesarios, junto a ellos Rufilos tensaba su arco frenéticamente sin hacer blanco en ninguno de los enanos.
Balarian blandía la espada con destreza y Shauden, mientras colocaba una poderosa bola de fuego sobre uno de los enanos estocaba al otro con su cimitarra, grandes proezas de los dos combatientes se vieron junto a la fuente.
Uno de los guardias enanos logro huir en el frenesí de la batalla lanzándose a correr, por lo que ahora Heine Kenenen podía ver mejor, era una rampa de roca en espiral que bajaba desde el magnifico arco hacia una base varios metros debajo de ellos, y esas cadenas eran parte de un intrincado sistema de elevadores que transitaban por todos los niveles; persiguió a la cobarde rata gris pero al asomarse imprudentemente por sobre la explanada vio que dos casillas apuntaban hacia el unas ballestas de importante calibre, suerte fue la que acompaño al elfo toda la jornada ya que ninguno de esos dardos pudo darle.
Detrás de Heine un gran charco de agua se esparcía cuando Borok, en su violenta buena voluntad arrojaba al espacio olas de agua en todas direcciones para detectar al maldito enano invisible, por momentos lo encontraba en un sitio y luego en otro, dardos y lanzas que se arrojaban sobre el no lo alcanzaban ya que era mas rápido que ellos.

De pronto, Heine Kenenen lanzo un grito de horror al ver dos gigantescas arañas que subían reptando por las paredes y, a lomos de ellas, dos enanos grises cargados con ballestas brillantes.
Con los dos guardias ya muertos y, ante la alerta provocada por Heine, Shauden se concentro y convoco desde el fondo de su alma a un ser elemental de fuego para que combata a una de las arañas y les de un tiempo de preparación a los demás para hacerles frente en conjunto.
Szaren se escupió en las manos y, de ellas saco una flecha de color verde que monto sobre su ballesta; rauda y brillante salio disparada hacia esa primer amenaza causándole poco daño, nada que detuviera las ansias de carne que ambas arañas tenían, y tanto Borok como Heine dispararon sobre la otra araña sin hacerle casi mella.
Shauden, mientras cargaba su arco, llamo a otro compañero, un enorme murciélago oscuro como la noche, al que se le sumo un enorme ciempiés convocado por Dhuck para ayudar, junto al elemental, a combatir a esa gigantesca araña.
Los jinetes de araña enanos comenzaron a tomar la iniciativa lanzando dardos a uno y otro compañero con total certeza, Szaren, Rufilos e inclusive el pobre Balrog eran blanco de sus saetas brillantes.
Fue pues que, luego de muchos disparos Heine dio certeramente en el cuerpo del jinete de la araña que se encontraba mas lejana a ellos, frío el cuerpo cayo al vacío y la araña, ya sin conducción salio corriendo temerosa hacia el fondo de la rampa.
Las bestias convocadas se desvanecían una a una, sea porque su tiempo en este plano se acababa o por el daño sufrido por el contraataque de la araña restante y su jinete. Este último parecía más resistente, flechas y saetas se clavaban en su cuerpo y lomo para luego soltarse y caerse a sus costados, la lucha se había estancado y fue allí cuando Balarian se acerco para combatirla en cuerpo a cuerpo.
El terror que, hasta hacia unos momentos golpeaba justo a la altura de sus cabezas se torno en una breve retirada, solo para colocarse a suficiente altura para que nada ni nadie les alcance y así continuar con su festival de tiros lejos del brillante Paladín.

En el salón de la fuente Selene, habiendo perdido de vista al enano invisible se acerco hacia las puertas que se encontraban en ese lado de la pared; maza en mano ingreso suavemente. allí encontró varias tiendas de campaña que conservaban dentro raras raciones de comida y odres de agua.
A sus espaldas un ruido de metales y mecanismos la sorprendió y logro ver como una palanca se movía, ruidos de cadenas y fue entonces que, con un sordo ruido la palanca se quebró y salio, a los ojos de la clérigo, volando a través del salón.
Shauden escucho la liberación de los mecanismos de algo y al girar sobre su posición vio como un portón de rejas se bajaba sobre el camino que, minutos antes habían cruzado; corrió entonces hacia la salida con la intención de detener la posible trampa pero, al saltar sobre la fuente, el musgo resbaladizo que muchas veces fue su fuente de alimento lo traiciono, cayo a plomo en el agua golpeándose y empapándose, así miro frustrado como la reja se cerraba al tiempo que Aiwendil intentaba hacer lo mismo sin éxito.
Al grito de alto, Aiwendil y Shauden se percataron de la posición de Selene quien, afanosamente intentaba tomar al portador de la palanca rota sin poder verlo.
Selene entonces recibió duramente un golpe con la palanca del mecanismo y vio, con toda sorpresa, que aquel enano era el mismo que dio la voz de alerta, rápidamente tomo el otro extremo de la palanca y comenzaron a forcejear. Cuando Aiwendil Sulimo llego al lado de Selene vio como, aun en un estando débil y encerrado aquel enano era toda una amenaza, lanzo un rayo eléctrico que impacto de lleno en su armadura y luego, con una estocada feroz de su lanza atravesó el cráneo del guardia, al tiempo que Shauden llegaba a colaborar.
Entre los tres observaron la palanca, totalmente quebrada y doblada estaba, pero entonces recordó Shauden que, alguna vez, su maestro le había enseñado un pequeño truco, un hechizo de reparación que le permitiría, llegada la ocasión, solucionar algún inconveniente; Selene acerco la palanca a su base, monto un trozo sobre otro y el Druida encerró la zona con sus propias manos, una intensa luz verde brillante salio de entre sus manos y, al cabo de segundos, la palanca se volvió funcional nuevamente como si nunca hubiera sido violentada; entre los tres volvieron a activar el mecanismo elevando la reja que les permitiría salir de allí ante cualquier amenaza.

Entretanto Balarian se había escudado y avanzaba por la rampa hacia la casilla desde donde dos enanos lanzaban virotes hacia Borok y el; el ciempiés ocupaba a la araña para que no los ataque a traición mientras Rufilos y Heine le lanzaban andanada tras andanada de flechas.
Detrás de Rufilos y Balrog se hallaba Dhuck que, con sus artes mágicas se volvió invisible al ver la amenaza a la que estaban expuestos los dos guerreros que bajaban hacia la casilla, varita de curación en mano por cualquier emergencia.
Aun temerosa de lo que sucedía y con la sola idea de escapar de aquel complejo de túneles, Sylvanas se adelanto y se incorporo a Rufilos y Heine que recibían la respuesta de la ballesta automática del jinete de araña, su furia se concentro y de sus manos salio un rayo de un rojo vivo directamente a la araña haciéndolos chillar de dolor y dejándolos con la guardia baja al tiempo que Szaren lanzo otra bola de fuego que termino con la vida del jinete, la araña, sin guía y aterrorizada por el fuego escalo hasta lo mas alto del techo abovedado mirando con desconfianza y bronca pero, ya no siendo una amenaza, Balarian y Borok comenzaron a patear la puerta de la casilla, esta exploto en pedazos debajo de las botas del bárbaro dejando al descubierto dos enanos que ya se hallaban de rodillas suplicando piedad, suplicas que no fueron escuchadas por los guerreros que, al tiempo que bajaban sus armas, el aire mismo se hacia a un lado.
Los cuerpos cayeron y, cuando inconcientemente Sylvanas se asomo a la rampa y se dejo ver, ningún proyectil le salio al encuentro. Otra casilla idéntica a la primera se encontraba mas abajo, pero parecía que nada había allí ya, Balarian se percato del suceso y continuo descendiendo en busca del cobarde que había huido.
Desde la explanada Rufilos se detuvo a escuchar y haciendo señas a los demás, los llamo a parlamentar, Balarian hizo caso omiso a sus ademanes y continuo en la búsqueda del torturador, detrás de el y en total invisibilidad, continuaba Dhuck.
Borok estaba revisando los restos de los enanos en la casilla cuando Heine traspaso los restos de la puerta, reviso los puntos de visión y comprobó que, con su habilidad con el arco, podría ser más útil allí que en otro lugar, monto su puesto y se preparo.

Cuando Selene y Shauden comprobaron el estado de salud de las victimas se dieron cuenta que no eran solo algunos, mas esclavos se hallaban en un salón idéntico al que encontraron con el mecanismo de palanca, del otro lado de la fuente; un salón lleno de escombros y cadáveres. Los sacaron de allí y repartieron las raciones y el agua que habían hallado en las tiendas. En un breve interrogatorio fue Selene quien descubrió lo que, tal vez, sucedía dentro de la montaña; ninguno de los esclavos conocía el numero o disposición de las trampas, pero sabían que había muchas y crueles, también sabían que todo ese ejercito de enanos grises estaba comandado por un mago muy poderoso del cual desconocían su raza ya que nunca lo habían visto, pero sabían que podía dominar las mentes y los corazones de los enanos grises, lo cual ya es decir mucho.
En un intento de hacerse con un nuevo artefacto de guerra Borok comenzó a jugar con la soga para alcanzar la mano del jinete de araña que aun colgaba de la montura y, en su mano, una ballesta de fina confección y unos virotes de un azul blanco brillante. Varios minutos pasaron hasta que logro engancharlo y tirar de el arrancándole el brazo junto con la ballesta que cargo con una sonrisa en la cara.
Muchos minutos se perdieron en ello mientras Rufilos continuaba tratando de llamar la atención de la compañía sin que nadie se percatara de su intención o le dieran importancia.

Balarian había llegado al pie de la rampa, al nivel del piso, el silencio era tangible y no se veía movimiento alguno, giro la cabeza y sintió, desde la oscuridad del túnel que se habría a un lado, un enano gris apareció frente a el, vestido con una tunica roja y con sus brazos extendidos hacia arriba, vio como grandes bolas de fuego salieron disparados hacia la explanada donde se encontraban Shauden, Szaren, Rufilos, su perro Balrog y Borok circunstancialmente.
Todos se encontraron, de pronto, envueltos en una nube de fuego que los dejo tostados y adoloridos, cuando el brillo se disperso y el humo se aclaro, se escucho un rugido de dolor, era Rufilos que vio como su compañero Balrog había sido consumido por el fuego, el veterano explorador cayo de rodillas y su congoja afecto a todos los presentes.
Abajo en el piso, Balarian vio como, ese enano que, segundos antes tenia unos ojos de color rojo brillante, cargados de odio y malignidad, lo miraba directamente a los ojos ahora con profundos y calmados ojos negros, su sonrisa se desvaneció en el aire, al tiempo que toda su figura desaparecía de la vista del Paladín.
Mientras los malheridos compañeros se recomponían con pociones y hechizos curativos, oían la desesperación en el llanto de Rufilos sin saber como contener su dolor.
A la izquierda de Balarian se abría un nuevo arco que daba a otro salón redondo del cual salía un olor y un color fétido idéntico al nido de arañas que había pasado en el primer nivel, miro con desconfianza y, tras ser testigo de semejante escena de poder y encontrándose, aparentemente, solo y separado de sus compañeros, se decidió a retornar sus pasos para saber como se encontraban sus compañeros.
Sylvanas, que observaba, con desconcierto, aquel momento de terror quiso evitar que el enemigo se escapara y lanzo desde sus dedos una red de telarañas hacia el túnel que se abría en la base, y donde había visto aparecer al enano vestido de rojo; tapándolo todo e imposibilitando que nada o nadie pasase sin ser advertido o detenido.
Esta era una amenaza como, hasta ahora, no habían visto en el lugar; se dispusieron entonces a tomar represalias sobre quien fuera que los estaba atacando y comenzaron a tomar posiciones defensivas. Mientras Borok salio disparado, en compañía de Aiwendil y Sylvanas, rampa abajo para hacer frente a la amenaza, Heine y Grimik el enano, prepararon sus dardos, bien protegidos desde la casilla de vigía del primer nivel, apuntando hacia todos los sectores.
Shauden tomo algunos elementos de su morral y preparo una trampa de agua jabonosa que puso resbaladiza toda la rampa por debajo de la explanada a tal punto que Sylvanas casi cae en ella, solo salvándose por segundos de caer al vacío, Aiwendil Sulimo utilizo sus botas trepadoras para llegar hasta el nivel inferior sin pasar por la peligrosa zona y, ante el asco que tanto el jabón como el agua le causaban a Borok, termino colgándose del piso de la rampa y balanceándose hasta caer seguro en el nivel inferior, casi justo encima del hechicero.
Juntos continuaron y se encontraron a medio camino con Balarian, junto a quien comenzaron nuevamente, el camino de descenso hacia el piso, la telaraña gris y el oscuro túnel.
Shauden, queriendo sumarse rápidamente al grupo de combate bajo corriendo y, al encontrarse el también con su propia trampa, tomo su saco de dormir e intento utilizarlo a modo de deslizador. Tanta fue la mala suerte del druida que, el saco tomo otro rumbo y cayó desde más de ocho metros de altura, sin sostén ni acolchado, al duro piso de la caverna, sufriendo gravísimos daños que lo dejaron atontado algunos momentos.
Heine, sabiendo que Grimik tenia controlado la primera casilla, en un típico movimiento militar continuo bajando despacio y relajadamente, apuntando en todas las direcciones con su arco hasta llegar a la segunda casilla de vigilancia, sorteando exitosamente la rampa empapada.
Selene, Szaren y Rufilos continuaban arriba, detenidos sin saber como accionar, aun inmersos en la sorpresa y la conmoción que había aterrorizado a aventureros y esclavos por igual.
Dhuck acompañaba a Borok y Balarian mientras estos oteaban las profundidades del túnel que, al contrario del resto de la caverna que se encontraba iluminada por algunas antorchas y algún tipo de iluminación mágica, era de absoluta negrura; ningún ojo, ni aun los acostumbrados a las montañas, cuevas y cavernas, podía ver allí dentro; fue así que, desde las manos del bardo salio una pequeña lámpara que traspaso las telas de araña y se interno en el túnel dándoles a los guerreros una idea mas clara, pero así y todo nada extraño o peligroso se pudo ver.
El aire olía raro y la temperatura empezaba a elevarse, comenzaron pues a apartarse de la boca del túnel hacia los costados, e inclusive hasta el otro lado del salón, donde se encontraban Borok, Aiwendil y Sylvanas; solo el valiente Balarian aun daba frente a lo inesperado.
En las cercanías al mecanismo donde se encontraban Borok y Aiwendil se oyeron ruido de metales y pasos, El hechicero rápidamente arrojo su bomba incendiaria sobre el elevador de cadena, sin hacer daño a nadie, pero comenzando a destruir el único medio de transporte que podría bajar al resto del grupo con relativa seguridad, pero ese no era el fin de Sulimo, sino hacer que ese ruido de pies pesados y metal bruñido se viera tal como era, algún enano gris en su forma invisible.
El bárbaro hizo lo propio pero su fuerza y torpeza hicieron que su bomba saliera disparada hacia arriba y contra la cadena del elevador, el líquido viscoso y llameante se esparció por los aires y alcanzo en ese momento a, no una, sino dos formas.
Aparecieron ante ellos y casi un nivel mas arriba dos enanos grises, enfundados en sus armaduras y portadores de sangrientas hachas, furiosos por haber sido descubiertos en su fuga, en ese momento todas las miradas se posaron en ellos, no había donde escapar y todos saben que, no hay animal mas peligroso que aquel que no encuentra un escape, ya que defenderá su vida a cualquier costo, o la cobrara en un alto precio.

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Sesion 11
The Enemy Within

Mientras Szaren revisaba la primera sala, Selene curaba al desgarbado enano victima de la crueldad de sus pares malignos, Balarian, Aiwendil y otros se dedicaban a revisar los restos de artefactos y objetos que se encontraban en aquel lugar sombrío, con olor a sangre seca donde se hallaban los cadáveres.
Revisaron también a los enanos grises y sus bestias falderas y fue así que Balarian encontró, debajo del ropaje purpúreo de uno de ellos una sucia y mal mantenida, pero magnifica armadura que le quedaba como si hubiera sido hecha para el mismo.
Aiwendil, exultante de alegría, una alegría que no podía disimular antes los demás, hallo varios pergaminos inscriptos en palabras que, al principio le eran confusos, pero al aclarar sus pensamientos encontró nuevos pergaminos malignos capaces de levantar a los muertos de sus tumbas, hechizos de dominación y dolor.
Shauden se aparto de la escena y acercándose a Selene, la escucho conversar con Grimik, muchas palabras decía el enano en su propio idioma, lastimeramente y de odio hacia sus recientemente captores, pero entre insulto e insulto les contó como había llegado allí.
En tiempos lejanos los enanos grises vivían en otras tierras, más allá de las montañas, pero hubo un cambio en sus líderes y algunos de ellos se convirtieron al culto del violento Dios Duerra y no al que ancestralmente adoraban, Ladubern. Eso llevo, a aquellos seguidores de Duerra a dominar y esclavizar a su propio pueblo, impulsados por un ansia de terror, dominio y sangre, esclavizaron a su propia gente y la llevaron, cavando y cavando cada vez mas profundo hacia esa montaña adonde ahora se encontraban.
Muchos amigos y familiares de Grimik habían muerto en el trayecto y en las tareas impuestas por sus amos y ahora, su mujer y su hija se encontraban lejos de el, en algún lugar en el interior de las catacumbas; Grimik se hecho a llorar de rabia e impotencia y ofreció a sus, ahora eventuales compañeros, sus servicios como guía para llegar al fondo y rescatar a su familia.
Grimik sabia que sus congeneres tenían habilidades pero fue recién luego de que el grupo acepto ayudarlo en su tarea de rescate que les mostró como, solo con un pensamiento, la raza de los enanos grises podía hacerse invisible a la vista. Oscuros pensamientos cruzaron las sienes de quienes lo escucharon, no solo se encontraban atrapados allí, en el corazón de la montaña, rodeados de enemigos y una maldad literalmente palpable, sino que ahora tendrían también la dificultad de no saber de donde vendría el golpe traicionero, la oscuridad, sumada a la habilidad de los enanos, haría de cualquier combate una tarea titánica.

Cansado, mordido, raspado y golpeado apareció por la puerta de piedra Borok, uno de los compañeros que había decidido retirarse al pueblo hacia unos días atrás pero, el remordimiento lo había hecho ingresar nuevamente en aquel agujero oscuro, siguiendo las huellas y evitando por fortuna, las trampas del camino, llego hasta ellos. Cruzo de golpe la puerta y una saeta mal dirigida en la oscuridad le paso raspando.
Con voz de alto la compañía detuvo a la sombra que se acercaba que respondió claramente “soy Borok, por Tutatis no disparen”. Señales de alegría cundieron entre los compañeros al ver que alguien más había llegado y que, la ruta por donde habían ingresado estaba aun abierta.
En la puerta de la sala que se encontraba custodiando Balrog y Rufilos ya no se escuchaban ruidos, pero solo para salvaguardar sus espaldas Balarian se concentro y dirigió su pensamiento por detrás de la puerta de madera, así noto que dentro se encontraban seis auras, definitivamente malignas hacia todo y todos, sin conciencia ni control.
Las ansias de combate del guerrero lo empujaron hacia adelante y, de un hachazo limpio destrozo la parte superior de la puerta.
Brazos salían hacia afuera, cráneos descompuestos masticaban el aire tratando de alcanzar a sus visitantes, pero gracias a los certeros mandobles de hacha de Borok, los hábiles y sutiles cortes de Shauden y la habilidad técnica y poder creciente de la espada de Balarian, uno a uno fueron cayendo desarmados en el piso dentro de aquella jaula de madera.
Finalizada la revisión de la tercera sala Dhuck se acerco a la ultima, entre golpes y patadas se canso de intentar abrirla cuando Aiwendil Sulimo, mas rápido que su compañero gnomo, solo giro la manilla, abriéndola libremente, nada pudo mas ofuscar al pequeñazo que ese suceso, pateando por ultima vez la puerta para abrirla del todo y encontrar que, allí dentro, solo viejas telas y mugre había.

Aiwendil dejo a Dhuck con su bronca y se acerco al gran enorme portón de piedra que cerraba su paso hacia el corazón de la montaña y quizás su ultimo destino.
Observo el mecanismo en el costado izquierdo y noto que no había cerradura ni manijas para activar, pero si un circulo grabado en la piedra, inscripta con letras ininteligibles para el. Pero recordó entonces que, entre sus posesiones se encontraba un artefacto muy similar a esta figura, ese artefacto que habían robado de la panadería de Otto Tallagern en Hilltop.
Lo saco de su morral y con delicadeza casi reverencial lo desenvolvió del lienzo donde lo había envuelto. Lo coloco sobre la marca de la pared y ajustaba perfectamente, el aro brillo y el portón comenzó a abrirse lenta y pesadamente dejando salir un aire pesado desde la oscuridad que lo llenaba.
Una risa enloquecida se oyó desde las profundidades seguidas de gritos de una mujer, sin mediar conversación todos se pusieron en guardia y comenzaron a ingresar. Dhuck lanzo un sortilegio para iluminar el interior del lugar antes de encontrarse con los problemas.
Observaron que, a algunos metros de donde se encontraban un bulto colgaba del techo y otro se movía debajo de el, el gnomo se camino sigilosamente hacia adelante para observar mejor, encontró una enorme rata de ojos rojos que se encontraba devorando los restos de un enano torturado que habían dejado colgando con cadenas del techo; Dhuck, dado su conocimiento de las criaturas de la profundidad intento ponerse en contacto con la rata, pero esta salio disparada hacia una sala que se encontraba en el costado izquierdo del pasillo por donde marchaban, a su derecha se abría otro pasillo, desde donde se escuchaban mas claramente los gritos y llantos de una mujer apagados por momentos por las risas de dos individuos, golpes y objetos arrojados.
Shauden, Borok y Aiwendil se acercaron a ese lugar ingresando lo más silenciosamente posible para conservar la sorpresa si era preciso. Vieron con lastima a una doncella elfica tendida en el piso, herida y con la ropa rota mientras dos enanos grises se divertían golpeándola y manoseándola.
Se arrojaron sobre ellos con furia vengativa pero cuando lograron rodear a los malvados, en un abrir y cerrar de ojos ambos desaparecieron; Borok y Shauden golpearon al aire sin darle a nadie absolutamente, pero la fortuna acompaño la flecha de Aiwendil que impacto de lleno en el enano gris aparentemente mas anciano, un fornido enano que blandía hábilmente una severa hacha de combate.
Con un corte definitivo de su cimitarra, Shauden dividio al sorprendido enano en dos, mientras Borok seguía moviendo el aire con su empuñadura, el segundo enano no aparecía por ningún lado y la situación se volvía peligrosa.
Desde la puerta, y para evitar la fuga del torturador, los compañeros cerraron la puerta, esperando detrás por si se les precisaba.
Un gemido y chillido desde el lugar de donde se encontraba la doncella elfica tirada advirtió a los tres combatientes donde se encontraba su segunda victima, con un duro golpe al aire y por sobre la doncella, Borok detuvo su mandoble a centímetros apenas de la pared, solo para ver como la mancha se esparcía en ella y, del vacío aparecían dos mitades grises de enano cayendo al piso.
Con delicadeza y ternura, ante la imagen de la sorprendida doncella Shauden la tomo de la mano y la ayudo a levantarse, más interesado en su belleza que en cuales fueron los sucesos que la habían traído hasta allí.
Salieron pues al pasillo y en un breve relato pudieron conocer que Sylvanas, que así se llamaba la exploradora, había caído en un lago a muchas leguas de allí y, por algún tipo hechizo había aparecido en esos pasillos donde, desprevenidamente, había sido atrapada y dominada por aquellos dos enanos infames; eso solo había ocurrido instantes atrás pero la tensión e impotencia hizo que parecieran horas de tortura.

Mientras, en el pasillo, Heine Kenenen tomaba un trozo de la carne del enano colgado y seguí a la rata hacia la otra habitación, un pequeño salón con muebles aun enteros y una mesa en el centro desde donde debajo la rata lo miraba con recelo.
Con sus habilidades de explorador intento nuevamente ponerse en contacto con el animal pero, al divisar que, físicamente le faltaban partes y muchos de sus huesos se encontraban expuestos, se alejo rápidamente, Selene, al tiempo que su compañero escapaba de un zarpaso de la bestia arrojo una flecha sobre ella acertando entre los ojos enfureciéndola.
La escaramuza termino con la rata muerta a manos del paladín, un tanto asqueado y observando inquieto como, desde unos restos arrumbados en la esquina del salón, mas ojos se asomaban; salieron de allí con cuidado y trancaron la puerta para evitar sustos.

Las luces de Dhuck se dirigieron mas allá desde donde el enano colgado se encontraba mostrando un gran salón lleno de escombros imposibles de trepar, el camino estaba cortado.
Tanto en una habitación como en la otra observaron que se abría una puerta a un costado y, como no podían ingresar en la habitación infestada de ratas zombies, intentaron continuar por la otra. Esa puerta ingresaba en un pasillo, que se habría a una nueva habitación.
Era una habitación con el piso sospechosamente cubierto de maderas y restos de rocas a un costado lo que impedía el paso de mas de una persona a la vez, Borok tomo uno de los restos de los enanos de la habitación que habían dejado atrás y, para prevenir males arrojo sobre el piso y nada ocurrió pero, cuando él, Shauden y Selene se internaron unas runas se hicieron brillantes en el fondo de la habitación lanzando un rayo azul verdoso sobre ellos. Tanto el druida cono la cleriga lograron esquivarlo pero dio directamente en el pecho del guerrero arrojándolo al piso pesadamente.
Sabiendo que ese tipo de trampas precisaban usualmente algún tiempo para volver a juntar la energía suficiente, todos se apresuraron a pasar y salir de aquella pequeña habitación.
Por medio de pociones y hechizos curativos, el guerrero recupero su compostura conservando como recuerdo solo una pequeña quemadura en el pecho.

Las luces mágicas que Dhuck llevaba consigo aun se adelantaron y, como esperaban, existía otro pasillo frente a la salida donde se encontraban, pero ese pasillo no iba a ninguna habitación sino que terminaba en un pequeño espacio con paredes tapiadas en madera y varios barriles en el fondo con grabados y escrituras de fina hechura, la puerta de ingreso a ese pasillo estaba trabada con dos de esos barriles.
Shauden tomo uno, lo abrió y saboreo exquisitamente cargando luego su cantimplora, licores digno de reyes reposaban allí abandonados a su suerte. Tomo el otro y lo arrojo hacia el fondo, nuevamente no paso nada, pero cuando Borok y Dhuck fueron corriendo hasta el fondo y mientras el gnomo se agarraba de uno como ternero a la vaca, Borok levanto uno mas grande que se encontraba arriba.
Mala suerte llevaba el guerrero con remordimientos a la compañía en peligro; Aiwendil, mas alejado de la acción vio como las paredes de madera se hinchaban y reventaban en miles de astillas dejando a la vista los cuerpos de 8 nuevos zombies, pero no eran cualquier tipo de no muerto, eran diferentes, sus uñas largas supuraban, como sus colmillos un liquido verde y humeante.
En un rápido movimiento Dhuck intento incorporarse y darse a la fuga, pero el más cercano lo retuvo y le dio un mordisco inmovilizándolo inmediatamente.
Los demás cargaron sus arcos y desde la puerta comenzaron a lanzar sus flechas, Balarian y Selene enfocaron sus mentes y comenzaron a rezar implorando a sus dioses que repelan el mal y lo erradiquen del mundo, así, uno a uno, los necrófagos fueron apartándose del combate, dándoles la oportunidad a los dos combatientes encerrados a defenderse; Balarian y Shauden fueron cerrando el circulo, evitando las horribles uñas y asestando poderosos golpes.
Borok se incorporaba al combate, así como Selene y Heine, uno a uno los necrófagos huían y el grupo lo eliminaba, no eran tan fáciles de dominar como los anteriores, y el combate se convirtió en un largo intercambio de golpes.
Dhuck finalmente se recupero se su inmovilidad, pero mareado y asqueado como estaba observo que su atacante aun se encontraba de pie, decidido a conseguir su venganza se deslizo entre las piernas de Balarian y salto al cuello del necrófago casi con un instinto bestial, el martillo se enterró en el cráneo y acompaño a ese cuerpo pútrido hasta el piso, el grito de gloria sorprendió a sus compañeros, algo extraño sucedía al gnomo, que prefería matar que cantar en ese momento.

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Mid Session
La Partida de Dain

Balarian estaba apoyado contra la pared con la tez un tanto lívida por el esfuerzo, junto a Dain resoplaban por el esfuerzo y el cansancio producto de la continua presencia del enemigo que detenía su camino.
Ojela se levanto luego de realizarle las curaciones al paladín y miro fijamente al enano, Dain le devolvió su mirada y nuevamente se detuvo el tiempo entre ellos.
Si alguien hubiera podido meterse en esa charla habría comprendido apenas lo que ambas almas se decían, pero el mensaje traspasaba los lenguajes y los sentimientos; Ojela le informo a Dain que era el momento, que aquel camino que la compañía debía seguir no era el suyo.
A Dain lo esperaban los grandes poderes para seguir una búsqueda encomendada solo a aquellos francos de corazón, un destino que, para Dain, seria una muerte asegurada o la elevación a los libros de historia del mundo como uno de los grandes héroes de esta era.
Así Dain se paro y, ante los ojos perplejos de sus compañeros, se coloco a la diestra del clérigo de brillante armadura, ambos fueron cubiertos por la misma luminiscencia que trajo a Ojela en primer lugar y desaparecieron en el pesado aire de la cueva.
Moradin había llamado a Dain, y no correspondía a ningún mortal negar semejante llamado.
Heine Kenenen, compañero de ruta del guerrero sintió como si parte de su mismo ser se hubiera ido con el enano, muchas aventuras y grandes riesgos habían pasado juntos, hambre y desespero, risas y glorias, desde hacia ya muchos años. No comprendía por que había sucedido pero muy íntimamente comprendía que, era por un fin mayor y que, en el futuro, seguramente se volverían a encontrar.
Los demás, tan tranquilos como Heine, comenzaron a preguntarse si era sabio continuar sin uno Dain, y correr el riesgo de ser derrotados fácilmente por cualquier horda no muerta por la falta de un guerrero de brazo fuerte, pero también existía el factor del premio al final del camino y, una cabeza menos con la cual repartir riqueza y fama.

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Sesion 10
“Entre los Dientes de la Bestia”

Luego de las fatídicas palabras el desconcierto cubrió las caras de los compañeros, un sentimiento de amargo e interminable final los abrazaba, como quienes caen a un abismo sin fondo por toda la eternidad, ellos veían que los enemigos no se acababan y, obviamente, no cejarían en su intento de eliminarnos si los veían.
Una luz clara comenzó a llenar toda la sala y poco a poco un circulo brillante se poso sobre el piso de la sala, los corazones de los compañeros se sintieron seguros y regocijados por tal visión desde dentro de la cual se abrió paso Ojela, vestido en su brillante armadura y portando una espada casi cristalina en el brillo de la luz.
Se acerco a Dain con paso firma ante la estupefacta mirada de los demás, ambos se miraron pero no mediaba palabra, parecían entenderse, conocerse de algún otro tiempo y lugar.
Ese momento que pareció eterno fue de solo algunos segundos, luego de lo cual Ojela se coloco al lago del enano y les informo que, al menos por un tiempo los acompañaría en su tarea pero solo un corto tiempo. Los demás no preguntaron nada, por mas que quisieran racionalizar lo que había sucedido, todos tenían la seguridad que aquel nuevo compañero los ayudaría en su cometido y era un enviado directo de los dioses.
Shauden, junto a Ojela y Dain se acercaron hacia la puerta al otro extremo del pasillo, la revisaron con detalle, solo una cerradura marcaba lo que seria la mitad de un sólido portón de piedra sin mensuras ni soportes que indicaran hacia donde se abría.
Con calma Dain coloco una de las llaves de hierro encontradas por Heine en la caja decorada, giro y giro con delicadeza y silencio hasta escuchar el clic clásico de apertura.
Nada se escuchaba del otro lado, pareciera que, o las fuerzas hostiles no los habían oído o ya se habían retirado de aquel lugar. El portón de deslizaba hacia los costados, ingresando en la dura roca de la montaña que le servia de marco, ambas al unísono iban dejando un espacio para que hombres y transportes accedieran a ese nuevo salón.
El Druida no se sentía tan confiado y presuroso busco y hallo un madero que permitiera trabar el desplazamiento de la puerta, dejando solo espacio para una persona caminando de perfil.
Dhuck ya impaciente ingreso en el pasillo y se acerco a Dain preguntando que sucedía. El bravo guerrero, temiendo que su pesada indumentaria llamara la atención del enemigo solicito al gnomo que ingresara y revisara con detalle que sucedía dentro y cuales eran las amenazas.
Con una sonrisa picara Dhuck hizo un pase de manos desapareciendo de la vista de sus compañeros e ingresando en la cámara, paso a paso, sigilosamente para que sus pisadas no fueran oídas, recorrió un amplio salón, tres o cuatro veces mas grande que el anterior, sobre el que se volcaban dos balconadas a los costados de un portón escalonado dorado; a los costados del salón se abrían pequeños recintos, dentro de uno de los cuales se escuchaban gritos y gemidos de dolor, pedidos de clemencia y promesas de sumisión que no eran escuchadas y finalizaban en sordos ruidos de desgarro y aplastamiento.
El primer salón abierto no contenía nada, pero cuando se acerco al segundo comenzó a escuchar guturales sonidos similares a un idioma maldito se gritaban a un lado y otro coronados por risas macabras. Ingreso cubierto en con su hechizo de invisibilidad para encontrar el escenario de la mas horrorosa escena de terror que aquel joven gnomo jamás había presenciado, aun habían victimas vivas que suplicaban de rodillas a un par de ogros de las cavernas, ya capturados en las huestes no muertas de aquellos enanos grises, dos de los cuales se encontraban dirigiendo allí las tareas de eliminación sistemática.
Esos dos enanos eran iguales a los que habían encontrado momentos antes del otro lado del pasillo, uno menor y otro un tanto mayor cubierto de una tunica negra y grabada.
Con sensación de asco y sabiendo que solo no podía hacer nada, continuo su recorrida para ver que había en las balconadas, tanto en una como la otra se podían observar mas enanos, muy menores a los artífices de aquel salón, mas bien parecían meros guardias. Otros dos salones se encontraban cerrados al otro lado del salón, y dentro parecía no escucharse nada, sin prisa pero sin pausa, recorrió el camino que le quedaba y volvió con sus compañeros para contarles.
Balarian monto en furia y quería ir urgente a rescatar a las victimas pero, convencido por sus compañeros se dio cuenta que solo tendría éxito si estaban todos unidos en ese peligroso momento.
Un improvisado y calculado plan se monto al tiempo que se terminaba de abrir el portón de piedra, Shauden vio que del techo se abrían unos agujeros, cruzaron rápidamente dividiéndose en dos grupos, Balarian, Dain, Shauden y Ojela se abrían camino hacia el salón lleno de victimas mientras que Rufilos, Dhuck, Selene y Heine se dirigían hacia el otro lado para eliminar la amenaza de los balcones y darles soporte a los guerreros que avanzaban del otro lado. Szaren y Aiwendil los observaban a distancia segura desde la entrada del salón.
Rufilos, al pasar por una de las puertas cerradas escucho movimientos y gemidos detrás, preparo su arco y quedo cubriéndola para evitar sorpresas en la retaguardia.
Al tiempo que Dhuck se acercaba a gran velocidad hacia el balcón sobre el perfil izquierdo del portón escalonado arrojo dos grenados incendiarios impactando en ambos guardias y alertando a los otros dos que asomaron sus cabezas, justo para que Aiwendil Sulimo, durmiera a uno de ellos.
Ya quedaban menos pero la amenaza continuaba, el ruido de combate alerto a los enanos dentro del salón.
Heine arrojo otro grenado incendiario a los guardias del balcón izquierdo a la vez que la concentración de Dhuck se desvanecía y no podía dormir al otro guardia sobre el balcón derecho, quien recibió un certero disparo en el ojo por parte del hechicero que se encontraba a medio salón observando cada detalle.
Ojela fue el primero en llegar a la puerta del segundo salón, seguido por Dain y Balarian, solo para hallarse frente a frente con uno de los ogros, mas bien una inmensa masa de carne putrefacta llena de hoyos, cubierto de hongos y gusanos que se movían en su interior, una imanen digna de repulsión.
Un hechizo de fuego lanzo Shauden sobre los ogros pero solo una pequeña chispa salio de los dedos del Druida, el cansancio se hacia sentir en todos al mismo tiempo, parecía que no iba a ser un final feliz, ni para las victimas detrás de la puerta ni para ellos.
Sucedió entonces que, entre Balarian, Ojela, Dain y Shauden, sonó una gran explosión de sonido que aturdió momentáneamente los sentidos, dándoles solo la oportunidad de moverse y protegerse del ataque del ogro.
Otra inmensa masa de carne putrefacta de lo que había sido también otro Ogro de las cavernas atravesó la puerta a empujones y se sumo al combate de su compañero.
El primer ogro blandía una enorme espada, más grande incluso que un mandoble de dos manos y lo lanzaba hacia un lado y otro sin mayores éxitos, Dain soportaba estoicamente sus embates mientras Shauden tomaba de sus ropas un nuevo grenado arrojándoselo directamente a la cara.
No surtía efecto, los golpes proporcionados a este inmutable enemigo sin conciencia pasaban sin mayor daño. Ya enojado Ojela miro al cielo y exclamo una oración santa que habría ahuyentado a cualquier enemigo de esa calaña, pero la cercanía de su amo pudo mas y ambos ogros se quedaron impávidos ante la mirada extasiada del clérigo.
Desde el otro extremo del salón Dhuck comenzó a entonar una balada guerrera, un cuento de grandes héroes de antaño que lleno los corazones del grupo con esperanza y coraje para alcanzar el éxito en ese encuentro.
Aiwendil desde el centro del salón, Heine en otro extremo, Selene con su arco, todos estaban tratando de eliminar, o al menos distraer, la amenaza que aun creaba la presencia de aquellos guardias.
Ya la cruza de golpes entre los ogros, Balarian, Dain, Shauden y Ojela se había tornado casi en un nudo, demasiado cerca estaban y poco espacio había para combatir, algo que resultaba mas beneficioso para la compañía que para los enormes No Muertos.
Un resplandor surgió de la oscuridad del salón que Ojela logro observar con el rabillo del ojo, un rayo rojo brillante atravesó el combate sin tocar a nadie, así se presento el señor de la sala, con un brillante rayo solar saliendo de sus manos y lanzándose detrás de el y saltando por sobre los ogros directamente hacia el enviado de Moradin.
El combate se hacia lento y extendido, tanto los golpes del paladín como del enano eran pobres y solo generaban cortes en ambas mazas putrefactas que solo habrían paso a viseras y bichos.
En un vuelco del combate Balarian, lanzo una potente estocada directamente al cuello del primer enemigo, desprendiendo de cuajo su cabeza, y dejando solo a su compañero absolutamente rodeado de héroes deseosos de venganza.
Ojela esquivo un golpe de martillo del Señor enano a la vez que sus músculos se tornaron de color rojo, sus ojos brillaron y su nariz despidió un fuerte bufido, el clérigo se preparaba a darla una lección a ese infame enano gris con aires de clérigo malvado.
Animados por la caída del primer ogro y con la intención de liberar espacio para dar el golpe final, Heine, Szaren y Selene lanzaron sus dardos contra el enorme enemigo que aun quedaba en pie, mientras Aiwendil, Dhuck y Rufilos se encargaban de dormir y eliminar la ultima resistencia de los guardias.
El tiempo parecía detenerse, los golpes de los miembros mas poderosos volvían a caer en el sinsentido y, mientras la mano del enano gris se convertía en un oscuro agujero intemporal, Ojela veía como la muerte se le acercaba, solo su agilidad y concentración logro que ese toque mortal no acorte la misión que Moradin lo había enviado a realizar.
El pomo del hacha del ogro golpeo ferozmente el pecho de la armadura, Balarian cayo al piso escupiendo sangre al ritmo que Szaren, que había observado pacientemente y alertado por el poder de ese Señor Enano, lanzo desde un pergamino cuatro poderosas bolas de fuego que impactaron de lleno en la espalda del ogro y traspasaron su débil piel, dejando donde antes estaba su cuerpo, solo un espacio vacío.
Libres al fin de esa carga, los guerreros rodearon al enano y comenzaron, entre todos a debilitar sus últimas defensas.
Dhuck ya no tenia muchas mas tareas que realizar, las amenazas estaban reducidas y no podía saltar a los balcones, así que tomo la varita curadora que había portado desde hacia solo un par de días y comenzó con la asistencia a los guerreros, de los cuales Balarian era el mas complicado.
Aiwendil, utilizando sus botas mágicas salto sobre la balconada de la izquierda y elimino con su filosa daga a los dos guardias, Heine salto desde los escalones y se trepo al balcón de la derecho donde clavo un dardo en la frente del guardia que aun quedaba vivo, pero dormido. allí encontró una caja de mecanismos que comenzó a observar con detenimiento.
Rodeado por enemigos ansiosos por ponerle fin a su vida, el Señor enano no tuvo oportunidad más que para un último suspiro mientras Ojela clavaba su espada en el vientre y Rufilos lanzaba un dardo desde el otro lado atravesando su cráneo gris.
Cayo la ultima resistencia, la ultima amenaza para la indefensa gente que allí se encontraba pero, cuando Selene se interno en la sala solo vio, con horror y asco, cadáveres y cuerpos desmembrados.
Balarian se desprendía la armadura, los golpes recibidos le habían dejado varios cortes y moretones y, tal vez, alguna costilla quebrada, nada que no hubiera sufrido antes, pero junto a el ya se encontraba Ojela y Dhuck curando al paladín para los próximos encuentros.
Dain, avergonzado en parte por su herencia, por aquellos enanos, herederos de la misma sangre que corría por sus venas se recostó sobre una pared afligido y triste, mientras los demás compañeros se dedicaban a revisar las diferentes salas, Szaren encontraba nuevas provisiones en el primer salón y Balrog, el perro de Rufilos gruñía intranquilo aquella puerta que Rufilos había guardado durante todo el combate, gemidos y ruidos sordos aun se escuchaban detrás.
Nunca se ha escuchado que un elfo falte a la seriedad o sea demasiado atrevido para su conveniencia pero, cuando Heine, un aventurero que poseía la confianza del duro enano Dain, activo los mecanismos de la caja sobre el balcón, y vieron como cuatro gruesos barrotes cerraron la puerta por donde habían llegado, todos dudaron acerca de si era conveniente y seguro tener cerca a un aventurero que se manejaba mas como un ladrón inexperto.
La cleriga y curadora Selene se dedicaba a revisar el lugar de la terrible matanza, no podía creer que todo eso hubiera sucedido y que, en esos poco minutos toda la gente que el bardo había dicho ver viva se encontraran junto a los dioses; un gemido y movimiento de trozos la alerto y preparo su arma, pero de debajo de los cadáveres apareció un sobreviviente, un hombrecillo similar en raza a los enanos pero de mejor semblante, bañado en sangre se acerco a Selene pidiendo ayuda.
Una vez un poco recuperado, comido y relativamente curado por la cleriga, Grimik, que así se llamaba el enano, comenzó a contar su historia, historia de desgracia y rebelión, de épocas doradas y el advenimiento de la oscuridad y la muerte caminante, de la corrupción de sus dioses y lideres y el deseo de una vida mejor que dejo, como resultado, la destrucción de toda su raza.

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Sesion 9
Abajo y Adentro .......

Exhaustos y heridos, se acurrucaban unos contra otros luego de una experiencia horrorosa; aun el olor a muerte y los gemidos de los restos de zombies llenaban el ambiente creando una experiencia claustrofobia para cualquiera sin el carácter aventurero del grupo.
Balarian ofreció a Heironeous una profunda plegaria de perdón y salvación por las almas de aquellos que, alguna vez, estuvieron vivos y habían sido dominados por las fuerzas oscuras, todos a su alrededor sintieron paz en sus almas, pero aun sus cuerpos se congelaban en la oscuridad de las caverna.
Fue entonces que Balarian, compadeciéndose de sus compañeros y para dar también paz a los cuerpos de la horda de No Muertos a sus pies, tomo la palanca de dragón soltando en ese momento grandes lenguas de fuego desde la boca de los leones, llenando el aire de calor suficiente para poder descansar, el humo y el hedor se filtraban por el techo.
Mientras sus compañeros cerraban los ojos con el fin de recuperar, aunque sea algunas horas de descanso y sueño Heine Kenenen seguía las volutas de humo hacia el techo, agudizo la vista y noto que, por sobre la reja de púas, el techo poseía otro color, no parecía la piedra fría que los rodeaba, allá en lo alto, algo brillaba, algo semejante a alguna piedra preciosa.
Sin mediar mucho concilio luego que el elfo les informara a sus compañeros y, esperando poder encontrar alguna salida menos riesgosa que el camino por donde habían llegado hasta allí, Dhuck se coloco las botas mágicas de Aiwendil Sulimo y subió como hormiga por la pared rugosa.
Encontró que el techo era una tablonada de madera de roble y herrajes de fundición por los cuales penetraban las cadenas que sostenían aquella inmensa picadora, solo una trampilla, lo suficientemente grande como para alguien de contextura mediana o chica se observaba en todo ese techo, pero el bardo no tenia la fuerza suficiente como para abrirla, el peso de la trampilla de acceso era demasiado y el trajín del día no ayudaba al cuerpo cansado del gnomo.
Una vez abajo las dudas crecían entre los compañeros acerca de su destino y, sobre todo, de su segura salida de aquel infierno.
Dain merodeaba por la puerta desde donde accedió el grupo de zombies a la sala de observación, escucho por detrás de la puerta de hierro y ya no se escuchaba ningún sonido, gemido o movimiento; traspaso entonces la puerta antes asegurada para acceder a un enorme salón unas tres o cuatro veces mas grande que el mismo salón trampa.
allí encontró muebles rotos adornos tirados y mas inscripciones telúricas en las paredes, camino hacia el interior del mismo acompañado de Rufilos sin darse cuenta que, a pocos metros se acercaba nuevamente el bardo, que se encontraba particularmente curioso en conocer mas acerca del sitio y así realizar un mejor mapa para Szaren al final de la misión.
Pronto Dhuck acerco una luz al enano para mejorar la visión de aquel lugar desbaratado, así encontraron una pequeña tienda de campaña en una esquina al final del salón, dentro, un morral con raciones de campaña, un odre de agua y un pequeño tubo porta pergaminos quedaron a la vista.
La habilidad de los bardos, así como de los ladrones, en encontrar cosas curiosas en ferias y tabernas le había dado la oportunidad a Dhuck de aprender algunos trucos para saber que tenia en sus manos, se dio cuenta entonces que dos de esos pergaminos eran hechizos da magia maligna, capaces de dominar el alma de vivos y muertos, aquellos hechizos que posibilitaron que la horda de zombies se levantara en su contra, quedando en la duda con un tercer pergamino, de apariencia mas viejo e intrincado.
A un costado del salón se abría un nuevo arco de oscuridad, el gnomo conjuro un juego de luces como para estar advertidos y poder ver mas allá de la oscuridad reinante en ese pasillo, que los estaba esperando.
Grande fue la sorpresa cuando, una vez mas, otro camino se les cerraba frente a las narices, ese túnel no llevaban mas que a otro desastroso derrumbe de escombros y piedra del corazón de la montaña.
Dain con su lámpara y Dhuck con sus luces voladoras se dirigieron liderando el paso frente a Rufilos, hacia el portón por donde salio la gran horda de No Muertos hacia el salón Trampa, cruzando la reja por encima de las púas y caminando con cuidado llegaron al gran acceso que se abría directamente frente a ellos y por donde había sido liberada la segunda horda de No Muertos.
Al acceder a este, un salón un bastante mas pequeño que el salón que habían dejado atrás, encontraron regados por el piso restos de carretones y muebles varios, igual que lo hicieron al ingresar en la sala de ingreso de la cueva, donde se encontraba la sala de guardia.
Un tintineo y luego un ruido a temblor los alerto sobre los nuevos movimientos de tierra, por lo que Dain llamo a sus compañeros para que se unan a ellos.
Juntos ya atravesaron el salón hacia un pasillo ancho de unos treinta y seis pasos enanos rematado en una formidable puerta de madera doble sencillamente adornada.
Detrás de ese portón hallo un nuevo recinto, de prácticamente las mismas dimensiones del que habían dejado en el otro extremo del pasillo, un salón pequeño, pero esta vez mas parecido a un comedor o sala de descanso, ya que se encontró dos mesas anchas y largas, cada una a un costado y con una tienda de campaña encima de ellas.
Dain reviso directamente la primera, que se encontraba a su izquierda y a solo un par de pasos, nuevamente encontró solo odres de vino y las muy necesarias raciones de campaña, algo rancias pero siempre útiles.
Heine Kenenen se dirigió rápidamente entre restos humanos putrefactos y sillas destrozadas, hacia la tienda que se hallaba sobre la mesa al fondo del salón, abrió con prisa para encontrarse de frente con dos pares de ojos azules que, rabiosos, se abalanzaron sobre el desdichado explorador.
Inmediatamente los topetazos recibidos lo arrojaron al suelo, para recibir francamente los golpes de los zombies sobre su pecho
El desconcierto por lo sucedido no agarro a los compañeros inactivos, Shauden se interpuso entre el caído y sus atacantes mientras Aiwendil hacia crepitar la punta de sus dedos con rayos y centellas que el despojo humano parecía conocer muy bien y esquivar.
Dain se arrojo hacia los zombies para apartar a su amigo de camino de un terrible final mientras asestaba mandobles a uno y otro lado.
Heine recupero el aire y el habla para acercarse a Selene que lo ayudaría a recuperarse de las heridas sufridas por los impactos, mientras se corrían de la zona de acción y se dirigían hacia donde Szaren, Rufilos, Dhuck y Aiwendil se agrupaban.
Una puerta ofrecía un nuevo contorno en el final del salón y hacia allí el resto de la compañía se disponía a hacer frente si alguna sorpresa los emboscaba.
Balarian rezo a sus deidades para desbaratar el vínculo que unía aun a esos cuerpos decadentes, pero solo uno pareció sufrir los efectos de la oración y sin sentido corrió hasta chocarse con la pared, mientras Dain, Shauden y Rufilos culminaban con su compañero de juergas mortales.
Una vez encerrado contra la pared, aquel despojo gimiente recibió el castigo divino del paladín sobre su cabeza, y la rabia vengativa de un guerrero enano, justo en el medio de su espalda.
Como moscas caían estos seres, pero no eran las únicas amenazas en ese submundo de terror y miseria, algo mayor se seguía escondiendo detrás de cada puerta que abrían.
Selene detecto detrás de esa nueva puerta mas presencias malignas amenazantes, y entonces, sin aviso ni alerta se abrió de par en par el doble acceso desde donde nuevos zombies cargaron sobre la sacerdotisa, los arcos y ballestas cargados hicieron volar sus saetas sobre los cuerpos de los atacantes mientras seguían avanzando.
Detrás, las risas malignas se hacían eco del funesto momento que les esperaba, Shauden arrojo su última bola de fuego por detrás de los zombies, esperando alcanzar al enano gris pastor de este nuevo encuentro.
Rufilos y Shauden volvieron hacia el frente apartando a la sacerdotisa del camino, infructuosos eran los intentos, parecían no dar atención a los golpes y heridas que habrían turbado la mente de un humano común; sin conciencia ni voluntad, solo hacían lo que sus maestros les indicaban.
Una luz se hizo entre Dain, Balarian y Heine, el aire pareció explotar y por un momento el bravo guerrero enano miro con ojos brillosos y desconcertados el aire.
La línea había sido atravesada, los No muertos se encontraban a la espalda de los guerreros amenazando toda su estrategia. En ese momento, de la oscuridad emergieron no uno, sino dos enanos grises, uno inclusive mayor que el otro y con un largo manto negro con detalles de runas en plata y oro que le recorrían el borde de la vestimenta.
Szaren vio la situación un tanto desbordada y comenzó la lectura de uno de sus pergaminos, los ojos del mago ardieron y, frente a los zombies se levanto una densa pared de fuego. Aiwendil, joven pero un poco mas diestro que cuando salio de las barracas del Gran Maestre Dorgan, se encontró dominando rayos y lanzándolos contra los No Muertos; Shauden movía su esfera flamígera en torno a uno de los enanos haciendo que este se gire y esquive permanentemente a su agresora y gimiendo cuando las lenguas doradas quemaban su piel pálida.
Dhuck esquivaba los ataques del Líder enano, al tiempo que libro sobre el un hechizo de invisibilidad que le permitió darle un apoyo a sus compañeros con la varita medicinal para que aquellos guerreros se recuperaran rápidamente de los impactos y heridas, mientras Selene recorría el campo de combate curando a uno y a otro.
Todos sufrían menos ese endemoniado Líder enano, las runas de su manto brillaban ahora con un púrpura brillante, para pasar a un rojo fuego o un blanco casi cristalino, un campo de protección lo rodeaba y permitía que, paso a paso se acercase hacia el paladín.
Balarian estaba confiado en que, con la fuerza y la oración saldría adelante, ya combatiendo con uno como con dos de esos malditos enanos de las profundidades.
Dain impedía, momentáneamente que ese poderoso Líder se acercara a su compañero, pero una rápida finta hizo que, en una mirada apenas, este se encontrara entre ambos combatientes.
De una estocada, el segundo enano gris cayó a los pies de Balarian, mientras que los zombies caían desgarrados por Selene, Balrog, el perro de Rufilos, Rufilos y Heine.
Solo el líder aun se resistía a caer ante ellos, cuando la mano del maldito enano se convirtió en una mano esquelética de aura negra y profunda como el infinito; casi tocaba a Balarian cuando Dain bajo su hacha sobre el hombro del enano arrancando de cuajo miembro e intenciones de eliminar al paladín.
Otro golpe, y otro, ya no quedaba nadie mas a quien asestarle un golpe, cuando Selene, con una maniobra gimnástica, mas digna de un acróbata de circo que de una sacerdotisa en armadura, bajo de pronto con su espada sobre el cráneo desnudo del Líder enano, cerrando el capitulo de su vida.

Finalizado el encuentro Heine Kenenen volvió a la tienda que despertó las dudas de su existencia; con una actitud mas parecida a las de un ladrón que a las de un explorador (el camino enseña y obliga a cometer acciones y traiciones en las mas variadas formas y situaciones), allí reviso el contenido de morrales, porta pergaminos y, una pequeña y extraña caja decorada.
Forzando esa caja, logro abrirla y, otra vez se vio afectado por la curiosidad que, finalmente terminara matando al gato, un rayo brillante salio disparado al pecho del elfo arrojándolo nuevamente fuera de la tienda, aturdido y algo chamuscado.
Dentro de la caja había dos pequeñas bolsas, una con una llave dorada y otra con dos llaves de hierro negro y atravesado bastante más grandes que la primera.
Del otro lado Dain revisaba los artefactos del Líder enano, claramente algún tipo de sacerdote o clérigo dado al mal y el vicio, poseía entre sus ropas diferentes pergaminos nuevamente, mas hechizos para reanimar a los muertos, para esclavizar las almas de los vivos e, inclusive, para convocar seres malignos de otros planos, estaban simplemente allí, a disposición.
Algunas caras de profundo asco y terror aparecieron en el grupo, sobre todo en Balarian, mientras que otros como Rufilos, simplemente sentían la necesidad de obtenerlos y utilizarlos con fines económicos. Algunos pocos, y de manera oculta, si se sentían tentados ante el poder que esos pergaminos les otorgarían.
Tirados sobre el pasillo los cuerpos de los enanos grises impedían continuar el paso, allá al fondo se encontraba una nueva puerta, una nueva vista del camino que debían seguir; un gran portón metálico de dos hojas robustas cerraban el paso.
Selene se concentro para tratar de ver, por medio de su mente y espíritu, cual era el destino que les esperaba; con temor les informo a sus amigos que, detrás de aquel pasaje mas y peores criaturas los esperaban, grandes bestias y pequeños cuerpos dominados y, detrás,…………………….hambre y una desesperación impaciente.

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