Recuerdos de un Discipulo

Sesion 16

Por un pelo de rata calva

Viendo como las salidas se les cerraban, Shauden controlo la bola de fuego haciendo que los dos guardias que se hallaban en la casilla de guardia bajaran por la escalera que terminaba exactamente frente a la compañía.
Una vez abajo, y en la desesperación de verse acorralados lanzaron zaetas al salón solo para que estas chocaran contra las paredes y el piso. Toda la buena voluntad que hubieran tenido hasta ese momento los aventureros se había acabado y con una intensa furia Borok cargo sobre ellos ajusticiando sus pequeñas personas casi en un instante.
Grimik el enano contuvo la puerta que hasta ese momento trababa el barbaro y junto a Aiwendil Sulimo se encargaron de impedir que nuevamente se abriera.
Con la espalda desprotegida los guardias enanos que aun se encontraban en otra de las casillas bajo en dirección al mismo salón e hizo blanco en los compañeros, solo llamandoles la atención y, de esa manera, se convertieron en el nuevo blanco de los directos ataques de Shauden y Balarian, que rápidamente se trabaron en combate cerrado.
Una refriega rápida y definitiva bajo la fortaleza y habilidad sin igual de Borok permitió que pronto el lugar estuviese limpio de peligro, Shauden trabo la puerta desde donde habían lanzado la bola de fuego con el resto de las armas de los guardias y se dirigieron en grupo compacto hacia el salón que los enfrentaba .
Entretanto, la recuperación de los compañeros estuvo en manos del nuevo curador, Duhck el gnomo que, a partir de la observación y prueba se había hecho hábil en las artes curativas comenzó a lanzar hechizos a los guerreros y, utilizando la varita de curación repuso lo suficiente a sus compañeros como para poder estar preparados para enfrentar cualquier peligro que los encontrase.
Borok, de un potente hachazo partió la puerta a la mitad y se aparto para que los primeros del grupo observaran el interior. El cuarto no difería del anterior solo que la puerta desde la que ellos miraban se enfrentaba a una alta arcada que llevaba a un salón mayor sostenido con columnas y lleno de mesas y artefactos dispersos por doquier, y que, contrario a la tranquilidad de combate anterior, este estaba abarrotado de enemigos.
Con una patada el barbaro elimino el obstáculo que presentaba la puerta dejando que Balarian avanzara cubriéndose con su magnifico escudo, detrás, los demás, apreciando perfectamente la precensia de varios guardias enanos y necrófagos dispersos en las dos salas y que se acercaban con velocidad.
Duhck comenzó a recitar una letania de gloria, de enemigos destruidos y honor que insuflo los corazones de sus compañeros casi al punto de generar una carga descontrolada, solo la habilidad del paladin para mantener el grupo ordenado los detuvo.
Shauden lanzo una nueva bola de fuego controlada sobre los no muertos llevándola de un lado hacia el otro para provocar el mayor daño posible mientras la horda, que ya se dejaba ver, de muertos vivientes avanzaba directamente hacia Balarian, Con un grito de poder el Paladin rechazo esas precencias malignas haciendo que se dispersen mientras aguantaba los disparos de los enanos cobardes que se mantenían a resguardo detrás de los esqueléticos guerreros.
Los disparos se concentraban en balarían mientras los no muertos cargaban sobre el grupo, Shauden continuaba controlando una tras otra las bolas de fuego mágico que saltaban de su mente a su plano, y Aiwendil sulimo se convertía en otra verdadera batería de proyectiles mágicos; cuando, desde la retaguardia, el grito de Grimik resonó por sobre el chocar de las armas, la puerta del otro salón, desde donde momentos antes había salido disparada una poderosa bola de fuego comenzaba a abrirse y un verde resplandor se escurría hacia afuera; Borok corrió hacia ella y con un fuerte golpe la cerro hasta casi hundirla hacia adentro del túnel.
Entre los enanos que se encontraban custodiando los artefactos se hallaban también dos oscuros personajes, responsables de esa marea de no muertos que en ese momento los acosaba, uno había podido escurrirse de la mirada de la compañía haciéndose invisible pero el otro se acerco peligrosamente e intento hacer caer al paladin en un oscuro hechizo que el buen corazón de Balarian logro rechazar al tiempo que Borok volvia sobre sus pasos para asistir a su compañero, separando la cabeza de un guerrero enano al tiempo que Shauden hacia lo propio con otro necrófago.
Pero no fue suficiente para salvar al paladin del nuevo intento del clérigo oscuro, que inmovilizo a Balarian cuando había trastabillado ante un ataque anterior. Aiwendil se había elevado gracias al uso de sus botas de araña dándole una nueva perspectiva del combate y, haciendo uso de sus poderes logro dañar gravemente a varios hasta que, por efectos de algún otro hechizo cayo desmallado al piso luego de ser alcanzado por un potente rayo, uno a uno los combatientes se estaban quedando sin miembros.
Utilizando toda su concentración Shauden había cubierto a su amigo con las bolas de fuego, cada vez que algún enemigo trataba de aprovechar la paralisis del paladin para asestarle un golpe acababa dañado por sus propias intenciones. El clérigo que había atacado a Aiwendil Sulimo ya se encontraba expuesto a la vista de todos e intentaba acercarse al paladin para mantenerlo inactivo pero, a pesar de los esfuerzos de uno y otro clérigo oscuro, Heironeous nunca abandono a su devoto. Junto a Duhck estaba el hechicero completamente desvanecido y, con un poco de ayuda del gnomo este comenzó a reaccionar y a realizar diversos ritos de curación.
La situación, en un momento se había dado vuelta, varios enemigos habían caído, incluido uno de los clérigos, bajo el poder combinado de Borok y Balarian, el evento se convirtió en el éxito al borde de la derrota. Con terror ante la poderosa recuperación y avance de los aventureros, los enanos que aun quedaban con vida se arrinconaron contra una esquina protegidos por mesas y sillas.
Los compañeros afirmaron sus posiciones e intentaron dialogar con los sobrevivientes del combate pero lo único que recibieron fue un nuevo rayo de energía abrazadora que el ultimo clérigo tenia para dar solo que no fue el resultado que espero. Borok arranco con una carga furiosa hacia adelante seguido de Balarian, Shauden y Duhck con la cual destrozaron las mesas y barricadas colocadas y terminaron con la vida de cada uno de los enanos que habían alguna vez habitado ese lugar.
Con la tranquilidad de haber limpiado toda aquella zona, movieron los cadáveres hacia la puerta que aun no habían investigado y que les representaba una amenaza para impedir que nuevamente intentaran abrirla y otro barricada de mesas y escombros en la entrada al gran salón, se acomodaron y comenzaron a descansar para lamer sus heridas y recuperar algo del aire que estos bravos combates les habían arrebatado.

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Dhuck

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