Recuerdos de un Discipulo

Sesion 9

Abajo y Adentro .......

Exhaustos y heridos, se acurrucaban unos contra otros luego de una experiencia horrorosa; aun el olor a muerte y los gemidos de los restos de zombies llenaban el ambiente creando una experiencia claustrofobia para cualquiera sin el carácter aventurero del grupo.
Balarian ofreció a Heironeous una profunda plegaria de perdón y salvación por las almas de aquellos que, alguna vez, estuvieron vivos y habían sido dominados por las fuerzas oscuras, todos a su alrededor sintieron paz en sus almas, pero aun sus cuerpos se congelaban en la oscuridad de las caverna.
Fue entonces que Balarian, compadeciéndose de sus compañeros y para dar también paz a los cuerpos de la horda de No Muertos a sus pies, tomo la palanca de dragón soltando en ese momento grandes lenguas de fuego desde la boca de los leones, llenando el aire de calor suficiente para poder descansar, el humo y el hedor se filtraban por el techo.
Mientras sus compañeros cerraban los ojos con el fin de recuperar, aunque sea algunas horas de descanso y sueño Heine Kenenen seguía las volutas de humo hacia el techo, agudizo la vista y noto que, por sobre la reja de púas, el techo poseía otro color, no parecía la piedra fría que los rodeaba, allá en lo alto, algo brillaba, algo semejante a alguna piedra preciosa.
Sin mediar mucho concilio luego que el elfo les informara a sus compañeros y, esperando poder encontrar alguna salida menos riesgosa que el camino por donde habían llegado hasta allí, Dhuck se coloco las botas mágicas de Aiwendil Sulimo y subió como hormiga por la pared rugosa.
Encontró que el techo era una tablonada de madera de roble y herrajes de fundición por los cuales penetraban las cadenas que sostenían aquella inmensa picadora, solo una trampilla, lo suficientemente grande como para alguien de contextura mediana o chica se observaba en todo ese techo, pero el bardo no tenia la fuerza suficiente como para abrirla, el peso de la trampilla de acceso era demasiado y el trajín del día no ayudaba al cuerpo cansado del gnomo.
Una vez abajo las dudas crecían entre los compañeros acerca de su destino y, sobre todo, de su segura salida de aquel infierno.
Dain merodeaba por la puerta desde donde accedió el grupo de zombies a la sala de observación, escucho por detrás de la puerta de hierro y ya no se escuchaba ningún sonido, gemido o movimiento; traspaso entonces la puerta antes asegurada para acceder a un enorme salón unas tres o cuatro veces mas grande que el mismo salón trampa.
allí encontró muebles rotos adornos tirados y mas inscripciones telúricas en las paredes, camino hacia el interior del mismo acompañado de Rufilos sin darse cuenta que, a pocos metros se acercaba nuevamente el bardo, que se encontraba particularmente curioso en conocer mas acerca del sitio y así realizar un mejor mapa para Szaren al final de la misión.
Pronto Dhuck acerco una luz al enano para mejorar la visión de aquel lugar desbaratado, así encontraron una pequeña tienda de campaña en una esquina al final del salón, dentro, un morral con raciones de campaña, un odre de agua y un pequeño tubo porta pergaminos quedaron a la vista.
La habilidad de los bardos, así como de los ladrones, en encontrar cosas curiosas en ferias y tabernas le había dado la oportunidad a Dhuck de aprender algunos trucos para saber que tenia en sus manos, se dio cuenta entonces que dos de esos pergaminos eran hechizos da magia maligna, capaces de dominar el alma de vivos y muertos, aquellos hechizos que posibilitaron que la horda de zombies se levantara en su contra, quedando en la duda con un tercer pergamino, de apariencia mas viejo e intrincado.
A un costado del salón se abría un nuevo arco de oscuridad, el gnomo conjuro un juego de luces como para estar advertidos y poder ver mas allá de la oscuridad reinante en ese pasillo, que los estaba esperando.
Grande fue la sorpresa cuando, una vez mas, otro camino se les cerraba frente a las narices, ese túnel no llevaban mas que a otro desastroso derrumbe de escombros y piedra del corazón de la montaña.
Dain con su lámpara y Dhuck con sus luces voladoras se dirigieron liderando el paso frente a Rufilos, hacia el portón por donde salio la gran horda de No Muertos hacia el salón Trampa, cruzando la reja por encima de las púas y caminando con cuidado llegaron al gran acceso que se abría directamente frente a ellos y por donde había sido liberada la segunda horda de No Muertos.
Al acceder a este, un salón un bastante mas pequeño que el salón que habían dejado atrás, encontraron regados por el piso restos de carretones y muebles varios, igual que lo hicieron al ingresar en la sala de ingreso de la cueva, donde se encontraba la sala de guardia.
Un tintineo y luego un ruido a temblor los alerto sobre los nuevos movimientos de tierra, por lo que Dain llamo a sus compañeros para que se unan a ellos.
Juntos ya atravesaron el salón hacia un pasillo ancho de unos treinta y seis pasos enanos rematado en una formidable puerta de madera doble sencillamente adornada.
Detrás de ese portón hallo un nuevo recinto, de prácticamente las mismas dimensiones del que habían dejado en el otro extremo del pasillo, un salón pequeño, pero esta vez mas parecido a un comedor o sala de descanso, ya que se encontró dos mesas anchas y largas, cada una a un costado y con una tienda de campaña encima de ellas.
Dain reviso directamente la primera, que se encontraba a su izquierda y a solo un par de pasos, nuevamente encontró solo odres de vino y las muy necesarias raciones de campaña, algo rancias pero siempre útiles.
Heine Kenenen se dirigió rápidamente entre restos humanos putrefactos y sillas destrozadas, hacia la tienda que se hallaba sobre la mesa al fondo del salón, abrió con prisa para encontrarse de frente con dos pares de ojos azules que, rabiosos, se abalanzaron sobre el desdichado explorador.
Inmediatamente los topetazos recibidos lo arrojaron al suelo, para recibir francamente los golpes de los zombies sobre su pecho
El desconcierto por lo sucedido no agarro a los compañeros inactivos, Shauden se interpuso entre el caído y sus atacantes mientras Aiwendil hacia crepitar la punta de sus dedos con rayos y centellas que el despojo humano parecía conocer muy bien y esquivar.
Dain se arrojo hacia los zombies para apartar a su amigo de camino de un terrible final mientras asestaba mandobles a uno y otro lado.
Heine recupero el aire y el habla para acercarse a Selene que lo ayudaría a recuperarse de las heridas sufridas por los impactos, mientras se corrían de la zona de acción y se dirigían hacia donde Szaren, Rufilos, Dhuck y Aiwendil se agrupaban.
Una puerta ofrecía un nuevo contorno en el final del salón y hacia allí el resto de la compañía se disponía a hacer frente si alguna sorpresa los emboscaba.
Balarian rezo a sus deidades para desbaratar el vínculo que unía aun a esos cuerpos decadentes, pero solo uno pareció sufrir los efectos de la oración y sin sentido corrió hasta chocarse con la pared, mientras Dain, Shauden y Rufilos culminaban con su compañero de juergas mortales.
Una vez encerrado contra la pared, aquel despojo gimiente recibió el castigo divino del paladín sobre su cabeza, y la rabia vengativa de un guerrero enano, justo en el medio de su espalda.
Como moscas caían estos seres, pero no eran las únicas amenazas en ese submundo de terror y miseria, algo mayor se seguía escondiendo detrás de cada puerta que abrían.
Selene detecto detrás de esa nueva puerta mas presencias malignas amenazantes, y entonces, sin aviso ni alerta se abrió de par en par el doble acceso desde donde nuevos zombies cargaron sobre la sacerdotisa, los arcos y ballestas cargados hicieron volar sus saetas sobre los cuerpos de los atacantes mientras seguían avanzando.
Detrás, las risas malignas se hacían eco del funesto momento que les esperaba, Shauden arrojo su última bola de fuego por detrás de los zombies, esperando alcanzar al enano gris pastor de este nuevo encuentro.
Rufilos y Shauden volvieron hacia el frente apartando a la sacerdotisa del camino, infructuosos eran los intentos, parecían no dar atención a los golpes y heridas que habrían turbado la mente de un humano común; sin conciencia ni voluntad, solo hacían lo que sus maestros les indicaban.
Una luz se hizo entre Dain, Balarian y Heine, el aire pareció explotar y por un momento el bravo guerrero enano miro con ojos brillosos y desconcertados el aire.
La línea había sido atravesada, los No muertos se encontraban a la espalda de los guerreros amenazando toda su estrategia. En ese momento, de la oscuridad emergieron no uno, sino dos enanos grises, uno inclusive mayor que el otro y con un largo manto negro con detalles de runas en plata y oro que le recorrían el borde de la vestimenta.
Szaren vio la situación un tanto desbordada y comenzó la lectura de uno de sus pergaminos, los ojos del mago ardieron y, frente a los zombies se levanto una densa pared de fuego. Aiwendil, joven pero un poco mas diestro que cuando salio de las barracas del Gran Maestre Dorgan, se encontró dominando rayos y lanzándolos contra los No Muertos; Shauden movía su esfera flamígera en torno a uno de los enanos haciendo que este se gire y esquive permanentemente a su agresora y gimiendo cuando las lenguas doradas quemaban su piel pálida.
Dhuck esquivaba los ataques del Líder enano, al tiempo que libro sobre el un hechizo de invisibilidad que le permitió darle un apoyo a sus compañeros con la varita medicinal para que aquellos guerreros se recuperaran rápidamente de los impactos y heridas, mientras Selene recorría el campo de combate curando a uno y a otro.
Todos sufrían menos ese endemoniado Líder enano, las runas de su manto brillaban ahora con un púrpura brillante, para pasar a un rojo fuego o un blanco casi cristalino, un campo de protección lo rodeaba y permitía que, paso a paso se acercase hacia el paladín.
Balarian estaba confiado en que, con la fuerza y la oración saldría adelante, ya combatiendo con uno como con dos de esos malditos enanos de las profundidades.
Dain impedía, momentáneamente que ese poderoso Líder se acercara a su compañero, pero una rápida finta hizo que, en una mirada apenas, este se encontrara entre ambos combatientes.
De una estocada, el segundo enano gris cayó a los pies de Balarian, mientras que los zombies caían desgarrados por Selene, Balrog, el perro de Rufilos, Rufilos y Heine.
Solo el líder aun se resistía a caer ante ellos, cuando la mano del maldito enano se convirtió en una mano esquelética de aura negra y profunda como el infinito; casi tocaba a Balarian cuando Dain bajo su hacha sobre el hombro del enano arrancando de cuajo miembro e intenciones de eliminar al paladín.
Otro golpe, y otro, ya no quedaba nadie mas a quien asestarle un golpe, cuando Selene, con una maniobra gimnástica, mas digna de un acróbata de circo que de una sacerdotisa en armadura, bajo de pronto con su espada sobre el cráneo desnudo del Líder enano, cerrando el capitulo de su vida.

Finalizado el encuentro Heine Kenenen volvió a la tienda que despertó las dudas de su existencia; con una actitud mas parecida a las de un ladrón que a las de un explorador (el camino enseña y obliga a cometer acciones y traiciones en las mas variadas formas y situaciones), allí reviso el contenido de morrales, porta pergaminos y, una pequeña y extraña caja decorada.
Forzando esa caja, logro abrirla y, otra vez se vio afectado por la curiosidad que, finalmente terminara matando al gato, un rayo brillante salio disparado al pecho del elfo arrojándolo nuevamente fuera de la tienda, aturdido y algo chamuscado.
Dentro de la caja había dos pequeñas bolsas, una con una llave dorada y otra con dos llaves de hierro negro y atravesado bastante más grandes que la primera.
Del otro lado Dain revisaba los artefactos del Líder enano, claramente algún tipo de sacerdote o clérigo dado al mal y el vicio, poseía entre sus ropas diferentes pergaminos nuevamente, mas hechizos para reanimar a los muertos, para esclavizar las almas de los vivos e, inclusive, para convocar seres malignos de otros planos, estaban simplemente allí, a disposición.
Algunas caras de profundo asco y terror aparecieron en el grupo, sobre todo en Balarian, mientras que otros como Rufilos, simplemente sentían la necesidad de obtenerlos y utilizarlos con fines económicos. Algunos pocos, y de manera oculta, si se sentían tentados ante el poder que esos pergaminos les otorgarían.
Tirados sobre el pasillo los cuerpos de los enanos grises impedían continuar el paso, allá al fondo se encontraba una nueva puerta, una nueva vista del camino que debían seguir; un gran portón metálico de dos hojas robustas cerraban el paso.
Selene se concentro para tratar de ver, por medio de su mente y espíritu, cual era el destino que les esperaba; con temor les informo a sus amigos que, detrás de aquel pasaje mas y peores criaturas los esperaban, grandes bestias y pequeños cuerpos dominados y, detrás,…………………….hambre y una desesperación impaciente.

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Dhuck

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